El Gobierno ignora el desamparo de miles de argelinos en el puerto
El silencio de Interior durante los tres días de encierro de los magrebíes acaba en altercados con la policía por lograr un billete en los dos buques con destino a Orán
Las Provincias,
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21-07-2009
Para algunos, la pesadilla ya ha acabado. Para otros, los que más tarde han llegado a Alicante, ésta no ha hecho sino empezar, aunque la situación parece ha ber mejorado sustancialmente después de la jornada de ayer. Durante tres días, desde el viernes, parece que la Operación Paso del Estrecho se haya estancado. Las cifras que suele difundir la Subdelegación del Gobierno en Alicante sobre esta ya tradicional odisea de principios de verano parecen haber desaparecido desde que el viernes uno de los ferrys que cubren la línea marítima entre la capital y Orán chocara contra el muelle y no pudiera partir, dejando a todo el pasaje en Alicante.
Durante toda la mañana de ayer, la tensión se podía cortar con un cuchillo. No es de extrañar, puesto que antes ya había antecedentes cuando, nada más abrirse las puertas de la terminal, los pasajeros que habían llegado la jornada anterior y esa misma mañana se abalanzaron sobre las taquillas a modo de tromba. Los agentes antidisturbios de la Policía Nacional enviados para controlar que todo estuviera en orden tuvieron que cargar contra los centenares de argelinos que se abalanzaban contra las taquillas. De este modo, consiguieron controlar la marabunta a costa de unos cuantos golpes.
La dispersión fue efectiva, ya que los centenares de personas que se arremolinaban en torno a la entrada de la terminal no fueron obstáculo para establecer una cordón en torno a ella, por donde los argelinos que esperaban su transporte hacían cola para obtener su billete. No obstante, las largas horas de espera hacen mella en los ánimos, y más aún cuando, antes de empezar a embarcar, más de 3.000 personas llevaban el fin de semana esperando, por lo que todavía se produjo algún rifi-rafe con las fuerzas de seguridad.
Vista la saturación del puerto que provocó la avería en el ferry El Djazair el pasado viernes, desde primera hora de la mañana de ayer tanto la Policía Portuaria como la Policía Local procedieron a establecer un operativo especial para controlar los accesos a la zona de embarque de los ferrys hacia Argelia. De puertas adentro, centenares de familias aguardaban con sus vehículos para embarcar tras haber pasado dos días a la intemperie, durmiendo en los propios vehículos o prácticamente al raso, ya fuera en tiendas de campaña o en sucedáneos que los propios pasajeros confeccionaban.
Este operativo consistía en dejar paso libre solamente a los viajeros que fueran también a embarcar hacia Argelia o bien al tráfico pesado del puerto. Del mismo modo, distribuyeron los centenares de coches la mayoría provenientes de Francia aparcados en los arcenes repartido en dos aparcamientos habilitados para evitar un bloqueo aún mayor en las instalaciones portuarias. Este dispositivo y el de la Policía Nacional para evitar incidentes fueron las dos únicas maniobras de las administraciones en el caso del ferry averiado.
Precisamente las administraciones argumentan que la responsabilidad de que el servicio funcione correctamente pertenece a la empresa estatal argelina Enterprise Nationale de Transport Maritime de Voyageurs (ENTMV), que gestiona la línea Alicante-Argelia. Por su parte, la empresa envió el buque Ariadne con el fin de desbloquear la situación en las instalaciones alicantinas, donde al menos 3.000 argelinos han pasado todo el fin de semana atrapados.
El Ariadne, que prácticamente dobla la capacidad del averiado El Djazair, amarró en Alicante poco después de las ocho de la mañana de ayer. Desde mediodía, los pasajeros que debería haber viajado en el navío averiado embarcaron en el nuevo convoy, y a ellos se unieron aquellos que también llegaron el viernes o el sábado. El Ariadne zarpó con unos 2.000 pasajeros y 600 vehículos para embarcar se formó un enorme atasco pasadas las dos de la tarde de ayer y con rumbo a Orán. Su viaje fue de vuelta, puesto que retornó para recoger al resto de pasajeros del fin de semana, a los que transportará esta mañana.
Los técnicos, mientras tanto, continuaban intentando reparar El Djazair para que pudiera partir en la tarde de ayer con 1.000 pasajeros y 300 vehículos. No obstante, siguen llegando más pasajeros, por lo que la normalidad aún tardará algunos días en volver.
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