Estómagos vacíos
La mala situación económica dispara un 40% las solicitudes de ayuda al Banco de Alimentos de Barakaldo en apenas un año. Hace doce meses, la entidad atendía a 90 familias cada semana; ahora, son 125. Texto y foto A. Alonso
Deia, 18-07-2009LA crisis ha puesto a muchas familias de Barakaldo al borde del abismo. Tanto, que algunas de ellas ni siquiera tienen capacidad económica para comprar su propio sustento. Esto lo saben bien en el Banco de Alimentos, una institución que desde hace doce años ayuda de forma altruista a aplacar el hambre de los vecinos más necesitados entregándoles lotes de comida. La actividad en su pequeña sede de la Avenida Murrieta se ha disparado de forma espectacular desde que la economía comenzó a caer en picado, hasta tal punto que durante el último año el número de personas atendidas se ha disparado un 40%.
“Si hace doce meses pasaban unas 90 familias por aquí, este año estamos rondando las 125”, indica Isidro Pérez, responsable del servicio. La mala situación está provocando que desde comienzos de año “entre tres y cuatro nuevas personas” se asomen cada semana por la puerta en busca de un poco de comida para llevarse a la boca. La pérdida de empleo es la principal causa que conduce a la mayoría de los vecinos hasta las instalaciones. La mayoría – en torno a un 70% – son extranjeros, básicamente “sudamericanos, marroquíes y saharauis”, y el resto, autóctonos. Muchos son derivados por los Servicios Sociales, otros llegan desde Cáritas y algunos se enteran a través del boca a boca.
La sucursal baracaldesa, atendida por la Conferencia de San Vicente de Paul, entrega semanalmente a cada usuario un paquete con unos cinco kilos de alimentos que recoge en Mercabilbao y la sede central de la entidad procedentes de supermercados y algunas empresas alimentarias. Cada bolsa contiene fruta, arroz, pasta, yogures y verduras. En total, unos 1.200 kilos que desaparecen en cuestión de horas todos los martes por la tarde.
Pérez reconoce que los lotes no permiten cubrir las necesidades familiares de toda una semana, pero se consuela sabiendo que la entidad trata de racionar los alimentos que capta para no dejar a ningún ciudadano sin su paquete.
Cuatro veces al año, la entidad reparte también las ayudas que envía la Unión Europea. Veinte toneladas de comida que se distribuyen entre 426 familias de Barakaldo, que deben demostrar su mala situación económica con diversa documentación. Los lotes son de distinto tamaño y se entregan en función del número de miembros que conforman la unidad familiar. El más pequeño es individual y el más grande para un grupo de diez personas.
El grupo que atiende el Banco de Alimentos está formado por ocho voluntarios que cuentan con un camión con el que acuden al almacén central de Zierbena y a Mercabilbao para hacer acopio de todos los alimentos que le regalan.
Traslado a una lonja más grande
Después de doce años ofreciendo sus servicios en el antiguo edifico del Fielato, en la Avenida Murrieta de Barakaldo, la sucursal local del Banco de Alimentos va a cambiar su sede. Se trasladará a una lonja situada en un bloque de nueva construcción situado al final de la misma calle. De este modo, podrá contar con unas instalaciones más modernas y amplias, puesto que el local actual, además de tener ya 60 años, sólo cuenta con una superficie de 40 metros cuadrados frente a los 90 que tendrá la nueva sede. “Lo notaremos sobre todo cuando recibamos los lotes de la Unión Europea, ya que son muchas cajas y el local actual se nos queda un poco pequeño”, explica Isidro Pérez, responsable del servicio. La nueva oficina es fruto de una cesión que un constructor va a realizar a la entidad mientras encuentra un comprador, por lo que tampoco será un traslado definitivo. El Banco de Alimentos quiere conseguir la bendición de la comunidad de vecinos antes de realizar la mudanza para que en el futuro no surjan problemas con los residentes por malos entendidos con las personas que suelen frecuentar el servicio. >a.a.
El 70% de los demandantes son extranjeros de origen sudamericano, magrebí y saharaui
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