Libertad, igualdad, solidaridad

Diario de noticias de Gipuzkoa, por Koldo Gorostidi, 17-07-2009

T RES palabras bellas donde las haya. Grito extendido al calor de la Revolución Francesa, objetivos maltratados y manipulados por los de arriba, siguen siendo bellas si expresan el anhelo de las personas que desde nuestro más profundo ser, afectivo, intelectual y político, aspiramos a realizar en todas las situaciones de crisis social.

Iztieta, y de igual manera muchos barrios de Errenteria/Orereta, se desarrollaron rápidamente en los tiempos del desarrollo franquista: urbanización, infraestructuras, equipamientos sociales, humos, ruidos, Campsas , olores, rías sucias, contaminación, diseñados para poblaciones trabajadoras marginadas desde el poder. Por aquí no han pasado los ricos. Barrio obrero, multiétnico desde sus orígenes, ha tenido que abrirse camino en una selva de contradicciones y crisis sociales. Barrio en sus orígenes de pescadores gallegos, trabajadores andaluces, extremeños, euskaldunes, etc… movidos por la búsqueda de una vida digna, y según las necesidades del mercado capitalista: industria, construcción, etc… Y con vaivenes según la marcha de la economía y con voluntad de organizarse. Barrio vivo, decidido y valiente que ha sido capaz de autoconstruirse en luchas, exigencias y en fiestas, desarrollando valores de libertad, igualdad y fraternidad.

Aquí se creó el primer euskaltegi. Iztieta fue parte de las luchas antifranquistas en manifestaciones y huelgas. Aquí, tras el asesinato hace 30 años del homosexual Francis, se respondió con una huelga general de todo el pueblo. Iztieta, duramente castigado por la plaga de la drogodepencia (antes delincuencia, hoy sobre todo enfermedad), se movilizó contra la misma. Iztieta conoció la dura crisis de los años 80. El barrio cambió de fisonomía. Y con el repunte de los años de la globalización, años de trabajo precario y de globalización del hambre en el mundo, el barrio empieza a vivir, como muchos pueblos de Europa, la llegada de nueva mano de obra para cubrir las necesidades del capital (construcción, cuidado de personas dependientes, limpieza de montes). Una nueva emigración se desarrolla, personas de otros continentes, de otras culturas, lenguas, etnias, de color de piel diferente… empujadas por la pobreza y el hambre generados en sus países por la combinación de extorsión mundializada y gobiernos corruptos vendidos al capital mundial. Iztieta, y todo nuestro pueblo, vive un nuevo fenómeno social. Un nuevo reto para el barrio. Si estos fenómenos se encaran, se tratan y resuelven de modo adecuado, pueden tener consecuencias positivas, enriquecedoras, social, económica y culturalmente para todos. Los llegados de otras tierras, hermanos de clase, pobres, obreros y obreras, buscan fuera de sus tierras, dejando con mucho dolor a sus padres, hijos y su querida tierra, encontrar un horizonte de alguna mejor posibilidad. También ellos tienen que comprender que conviven con personas con una cultura diferente, compleja para ellos, que tienen que comunicarse, tratarse, etc…

Ahora la situación en la que nos encontramos es la de una crisis económica como nunca hemos conocido fruto del desarrollo capitalista. Aquí se agudiza el paro y las dificultades para todos, empezando por los más desprotegidos: emigrantes, ancianos, mujeres, jóvenes; allí se recrudece la miseria y el hambre. Se globaliza el capital y a la vez se globaliza la miseria. Y en estas situaciones difíciles, asociar lo diferente, lo desconocido con amenaza, genera una reaccion de miedo negativa, reacciones racistas peligrosas, guetos, enfrentamientos. Sin embargo, ante la crisis y sus consecuencias, podemos tratar de unir todos los brazos dispuestos para dar una respuesta conjunta a esta amenaza y en esos lazos y en esa respuesta iremos creando día a día un barrio de libertad, igualdad y solidaridad, que tomando lo mejor de su pasado no hace dejación de su responsabilidad con su presente y futuro.

El Ayuntamiento no ha actuado de modo responsable con el barrio de Iztieta. Ha hecho oídos sordos a exigencias hechas durante meses y años. Ahora planea recurrir a mediadores externos y al aumento de la presencia policial. Pero el acercamiento entre los vecinos es tarea de los vecinos. Establecer puentes, caminos libres y despejados, crear espacios sociales comunes, es una tarea que no se puede delegar. O lo hacemos los vecinos, o ningún mediador la hará. Y esta dinámica es clave para acabar con el deterioro y desalentar y erradicar los delitos. El aumento de la presencia policial para la persecución del delito no es solucion, pero además, ¿va a facilitar o va a dificultar la creación de puentes sociales, la libertad de expresión, de movilización, de denuncia y protesta sobre los más diversos temas? Como tampoco es solución la “Directiva de la vergüenza” de la Unión Europea, ni la Ley de Extranjería española.

Necesitamos crear respuestas que unan a todos los de abajo y construyan un barrio donde da gusto vivir.

* Vecino de Iztieta y miembro de Zutik – Orereta

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