"Por favor, no nos metan a todos en el mismo saco"

Diario de noticias de Gipuzkoa, lofti, 11-07-2009

En la misma plaza donde han convivido en hermandad un sinfín de culturas en los últimos años, varias decenas de magrebíes tomaban ayer el centro. Nuevamente, en Errenteria. Querían sumarse a la preocupación que suscita la creciente inseguridad. La mayor parte de ellos eran jóvenes, inquietos como cualquier otro vecino por la intranquilidad que se ha abierto paso en el barrio. Portaban, en elocuente comunión, una bandera marroquí y una ikurriña. “Condenamos la delincuencia venga de la persona que venga, y sentimos el miedo, la preocupación y el sufrimiento de todos los vecinos de Iztieta”, confesó Lotfi, secretario de la mezquita de Errenteria y portavoz del colectivo magrebí.

La mano está tendida. En la concentración que tuvo lugar ayer a las 15.30 horas en la plaza de la Diputación, el mismo escenario de la multitudinaria manifestación vecinal del día anterior, se dieron cita vecinos que llevan muchos años integrados sin mayor problema: “Queremos colaborar mano a mano contra la delincuencia, pero por favor, con respecto a lo que está pasando, no nos metan a todos en el mismo saco. Ni al colectivo magrebí, ni a los comercios ni a la mezquita”, solicitó el portavoz del colectivo, que apeló al “respeto mutuo” y a la convivencia.

Lo que ocurrió a continuación, tras la salva de aplausos, encogía el corazón. La mujer que fue agredida sexualmente se encontraba entre los presentes y, dubitativa, se acercó a los micrófonos para pedir que no se culpabilice a todo el colectivo. “Lo que me ha pasado con un magrebí me podía haber ocurrido con cualquier otra persona. Esta gente no tiene culpa de lo que me ha ocurrido. Abogo porque en el barrio se viva en paz y haya buena convivencia”, declaró la mujer, aplaudida al final de su intervención por los presentes.

buenas intenciones

La “mala imagen”

Dos furgonetas de la Ertzaintza vigilaban atentamente todo cuanto acontecía, pero todo era calma y buenas intenciones. Rachid El Fadili, presidente de la Asociación Almaghrebia – Tierra del Magreb, manifestó su preocupación por la “mala imagen” que salpica en los últimos días a muchos trabajadores magrebíes, al frente de sus comercios como cualquier otro guipuzcoano. “Somos ciudadanos normales y corrientes y no creo que tengamos que pagar todos por lo que hace una minoría. No tenemos ninguna culpa. Estamos dispuestos a dialogar, y con ello corregiremos muchos de los problemas. Pedimos a todas las personas que están interesadas en hablar con nosotros que se pongan en contacto para compartir una mesa de diálogo”, expresó.

Los contactos del colectivo magrebí con las instituciones comienzan a ser constantes. Fadili avanzó que han propuesto dos proyectos, uno a la Diputación para abrir un centro residencial dirigido a menores no acompañados, y un segundo al Gobierno Vasco, para habilitar un piso de emancipación.

Entre muchos de los concentrados había chavales que llegaron a Gipuzkoa siendo apenas unos mocosos, convertidos ahora ya en hombres hechos y derechos, pero que tuvieron que hacer de tripas corazón y formarse, dejando aparcadas por unos años sus ansias de ponerse a trabajar. “Que sepa todo el mundo que el choque cultural inicial es importante, pero hay gente que lleva ya muchos años y se siente vasca, y no es justo que estemos pagando ahora por unos pocos”, admitió el presidente de la asociación.

Lo que no parece acabar de encajar bien entre la comunidad magrebí es la inspección anunciada por el Ayuntamiento de Errenteria de los locales regentados por magrebíes. En los últimos meses la actividad de estos establecimientos ha despertado algunas sospechas, y el Consistorio se ha comprometido a llevar a cabo una revisión de la actividad, para comprobar que no se han alterado las condiciones de la licencia. “Nos parece bien, pero si quieren hacer una investigación de los locales, que la hagan a todos los comercios sean de quien sean, no sólo a los que son regentados por ciudadanos magrebíes”, recalcó el presidente de la asociación.

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