* ´Csárdás´ antirracismo - ANDY ROBINSON * Protocolo en Catalunya - J. Playà Maset * Largo viaje gitano * Sin estatus en Italia * Esclavos en Moldavia * El engullir nazi * Gitanos en busca de refugio (cont.) El festival de música Sziget celebrará una jornada de protesta

´Csárdás´ antirracismo

La Vanguardia, ANDY ROBINSON - Madrid , 29-06-2009

Este es el mejor disco de música gitana del último año", dijo el dueño de Solaris Compact Disk, una tienda de música en la avenida San Esteban de Budapest. Sacó el nuevo disco de Parno Graszt (traducido sería caballo blanco),un grupo gitano de Paszab en el noroeste de Hungría donde se han producido varios ataques contra comunidades gitanas, uno con granada de mano. “A mí me gusta mucho”, añadió el tendero mientras sonaban las rumbas y csárdás rítmicas de Parno Graszt. Cincuentón con coleta, el vendedor parecía pertenecer a la otra Hungría, la tolerante. Pero luego añadió: “Los gitanos saben hacer música, no sirven para otra cosa”.

Era otra prueba de que el racismo antigitano no es monopolio de los paramilitares de Magiar Guarda. Hungría – quizás toda Europa del Este-parece sufrir una esquizofrenia colectiva en su relación con los gitanos, fuente de casi todas las señas de identidad musical del país. A finales del siglo XIX, 17.000 de los músicos registrados en Hungría eran gitanos. Incluso ahora, muchos de los músicos virtuosos que tocan csárdás en clubs y restaurantes en Budapest – colocando sus violines verticalmente debajo de la barbilla-son de origen gitano. Algunos gitanos son artistas del nuevo jazz húngaro.

Por eso, es significativo que empiecen a asomar los primeros brotes de una música de protesta antirracista en Hungría. En Tatarszentgyörgy durante el entierro de un padre e hijo gitanos asesinados por racistas en el pasado mes de febrero, la multitudinaria Orquesta Sinfónica de Gitanos de Budapest participó en una gran protesta que fue calificada como el inicio de un nuevo movimiento de derechos civiles.

Ahora, el festival de música Sziget 2009 de Budapest ha decidido abrirse este año con una jornada de música contra el racismo, con la participación de la famosa campaña británica Love music hate racism (LMHR). “Queremos incluir una mezcla de músicas para dar voz a la parte de la sociedad húngara que rechaza el racismo”, explicó Lee Billingham, responsable de LMHR que trata de usar la música (siempre mestiza) como un arma en la lucha contra el racismo. El concierto que se celebrará el próximo 11 de agosto incluirá Brody, Charlie, Presser, Kispal, Quimby y, aunque aún por confirmar, Franz Ferdinand.

Grupos gitanos como Parno Graszt, Romano Drom y el brass band romano Fanfara lui Cracium actuarán en los días siguientes en el festival Sziget. También habrá una sección de jazz contra el racismo con Miles from India. “Vamos a demostrar que un público que no lleve pancartas, que escucha rock, jazz, rap, de todo, también es antirracista”, dijo Mark Bona, organizador de Sziget.

En los años setenta, Rock contra el Racismo (ahora LMHR) y la Liga Anti Nazi movilizaron a artistas como The Clash y Elvis Costello en la lucha contra grupos fascistas en el Reino Unido. Ahora – dice Billingham-,“la ultraderecha en el este de Europa se ha apoderado de la contracultura del punk y el heavy; queremos movilizar a la otra parte de la sociedad, la antirracista”.

Curiosamente, mientras sonaba Parno Graszt en la tienda Solaris de Budapest, entró un joven skinhead serbio que preguntó en inglés con marcado acento del Este: “¿Tienes discos de Sham 69?”, el grupo oi que apoyaba Rock against Racism pese a que su sonido se relacionaba con la ultraderecha.

A veces, el racismo se asoma en reacciones viscerales contra la música. “Tenemos algo mucho peor que el rap”, decía, poniendo cara de asco, Silviu, empleado de Renault en un restaurante de Bucarest. “Se llama manele”. Para él, el manele – una suerte de reggaeton de los gitanos rumanos y búlgaros cuyas estrellas este año son Adrian Copilul Minune a Nocolae Guta-“es una influencia muy mala para los jóvenes; ya no hablan bien y la letra es vulgar”. Hace 70 años decían lo mismo de los blues.

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