Un centenar de rumanos se van del Ulster por ataques racistas

El Periodico, 24-06-2009

La violencia racista ha logrado un triunfo en Irlanda del Norte, que sienta un precedente preocupante y vergonzoso. Un centenar de los rumanos de raza gitana que la pasada semana tuvieron que dejar sus hogares en Belfast, tras varios días de amenazas y agresiones, han optado por regresar a su país.
Una cuarta parte ya está de vuelta en Rumania, mientras se gestionan por el procedimiento de urgencia los trámites legales para costear los pasajes de avión del resto, que podrían retornar este fin de semana. Entre los que se marchan hay 48 menores, uno de ellos recién nacido. Solo 14 miembros del grupo han preferido quedarse en la provincia, según informó ayer Margaret Rit – chie, responsable del Departamento de Desarrollo Social norirlandés. «No somos una sociedad racista, pero va siendo hora de que nos miremos a nosotros mismos seriamente. Es imperativo y urgente que construyamos una sociedad compartida», declaró Ritchie ante la Asamblea autónoma norirlandesa.

RESPETO POR LAS DIFERENCIAS / «Vivimos separados –subrayó–, se nos educa por separado y, por lo tanto, no es sorprendente que tengamos una actitud de nosotros y ellos, que debemos erradicar. Debe existir un respeto absoluto por las diferencias étnicas, religiosas y políticas». La salida de los rumanos coincidió con el destrozo en la noche del lunes de los cristales de City Church, la iglesia protestante que acogió a las familias gitanas en el sur de Belfast cuando tuvieron que huir de sus casas temiendo un linchamiento.
El pastor Malcolm Morgan se mostraba consternado, no tanto por los daños, que fueron menores, como por el simbolismo de la agresión, por la que han sido arrestados tres jóvenes. «Nos sentimos muy satisfechos de haber podido responder a la situación en la que estaban los rumanos y estas ventanas rotas no van a detenernos», señaló más apenado que sorprendido.

ANTECEDENTES / Los incidentes racistas se han venido repitiendo durante los últimos meses en toda Irlanda del Norte. Una familia polaca, con una niña de cuatro, años ha decidido dejar el condado de Tyrone tras sufrir varios ataques.

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