EL LABERINTO CHINO Los trabajadores de los talleres clandestinos se lamentan de perder su fuente de ingresos

De la esclavitud al desamparo

La Vanguardia, , 20-06-2009

ALBA MARCHADOR – Mataró
Se quejan. Dicen no tener casa, ni trabajo, no hablan castellano y no tienen información. Son más de un centenar y han convertido un bar del pasaje Aneto de Mataró en su punto de reunión. El dueño del bar, de nacionalidad china, no está molesto con la presencia de tanto compatriota, no así los vecinos que hablan entre ellos haciendo patente la incomodidad que les supone tener a más de un centenar de personas ocupando la calle. “Llevaba a mi hija al colegio y he tenido que dar toda la vuelta a la manzana para no pasar por aquí, ya no por mí, sino por la niña, que estaba asustada”.

De repente alguien se cae. Parece que una chica de nacionalidad china se ha golpeado contra el suelo. En la cabeza tiene un golpe, comentan que pasó por el hospital el pasado martes. Llega la ambulancia, deshacen el corrillo que se ha formado alrededor de la chica, la ambulancia desaparece, pero el resto de gente no se mueve. Aparece Suping Chen. Lleva 20 años en Mataró, entiende y habla castellano y se erige como “una especie de portavoz de las víctimas de la operación” de los Mossos del pasado martes.

“No somos una mafia, somos, simplemente, trabajadores”. Muy pocos hablan o entienden castellano, “así que yo estoy aquí para ayudarlos”. Suping es empresario del sector textil. Él, sin embargo, no ha sido detenido aunque dice tener miedo, “de un momento a otro aparecen por mi taller y lo clausuran”. Defiende a sus compatriotas detenidos. “Ellos sólo les han dado un sitio donde trabajar y dormir, no están explotados, simplemente la gente aquí trabaja de manera distinta a China”. Insiste en que ellos “sólo buscan trabajar, si no nos dejan volver al trabajo tendremos que dedicarnos a otro tipo de negocio, pero saldremos de ésta”. Se queja de la mala imagen que esta operación policial ha dado de los ciudadanos chinos de Catalunya. “No somos unos explotadores. La gente vive en los talleres porque aquí no tienen familia, porque pagar un alquiler es muy caro, pero desayunan, comen y cenan como el resto de personas”.

A pesar de que el Ayuntamiento confirma que fueron 53 personas las que durmieron en el albergue Torre Ametller de Cabrera de Mar, Suping Chen explica que son casi un centenar de personas las que no disponen de un lugar para dormir. “No se atreven a volver a los talleres donde dormían, tienen miedo de que la policía entre de nuevo y los detenga”. Afirma que tanto la chica a la que se había llevado la ambulancia como otro chico que continúa ingresado habían sido agredidos físicamente por los Mossos d´Esquadra. Explica que a la chica le denegaron el ingreso hospitalario ya que su estado, en un primer momento, no revestía gravedad.

“No sabemos qué va a pasar, ni qué harán con toda esta gente, nosotros sólo pedimos orden y calma”. Comenta que están negociando con el Ayuntamiento y con el embajador chino, pero que no saben cuánto va a durar la situación de “desamparo” en la que se encuentran. Aún así, reconocen que tanto el Ayuntamiento de Mataró como la Cruz Roja han hecho todo lo posible por solventar una situación difícil para este colectivo que se define como “la mejor mano de obra actual que hay en Catalunya”.

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