115 rumanos se refugian en una iglesia de Belfast de ataques racistas

- Unos desconocidos atacaron las casas de estas veinte familias con botellas y ladrillos - Varias de las víctimas llegaron a recibir en sus buzones copias del libro "Mein Kampf", de Adolf Hitler

Diario de Navarra, EFE. DUBLÍN, 18-06-2009

Más de cien rumanos, entre ellos una niña recién nacida, se refugiaron en la noche del martes en una iglesia del sur de Belfast tras ser víctimas de ataques racistas, informó ayer el Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI).

Las fuerzas del orden ayudaron a unas veinte familias rumanas a abandonar sus hogares en el área de Lisburn, sur de la capital norirlandesa, porque en la última semana unos desconocidos atacaron sus casas con botellas y ladrillos.

Ante las continuas agresiones, agentes de policía y residentes de distintas comunidades en Belfast protestaron el pasado lunes por la noche en la calle en apoyo de los inmigrantes rumanos, pero unos jóvenes lanzaron botellas contra los manifestantes.

Varias familias llegaron a recibir en sus buzones copias del libro Mein Kampf, de Adolf Hitler, según informó ayer la agencia de noticias británica Press Association (PA).

“Ahora estamos seguros, pero queremos volver a casa porque aquí ya no estaremos a salvo. Queremos volver a Rumanía, todo el mundo lo quiere ahora. Quiero volver a casa porque tengo aquí dos niños y quiero que estén a salvo”, declaró una mujer a la PA.

Cara solidaria

Las familias rumanas buscaron ayer refugio en una casa de Lisburn, pero eran tantas las personas que querían permanecer allí que se vieron obligadas en la noche del martes a pedir ayuda a la iglesia local, informaron ayer los medios británicos.

El pastor Malcolm Morgan, a cargo de la iglesia, lamentó la situación de estas personas y manifestó su deseo de que muchos norirlandeses puedan mostrar que también hay gente solidaria.

Una portavoz del PSNI dijo que “la Policía del sur de Belfast ayudó a varias organizaciones (a buscar) la recolocación temporal de un número de familias tras consultar con representantes de la comunidad. Las familias se mudaron a una iglesia cercana y son ayudadas por diversas organizaciones”.

La alcaldesa de Belfast, Naomi Long, afirmó que “estas escenas son totalmente inaceptables” y agregó que Belfast es una ciudad que cuenta cada vez más con gente de culturas diferentes.

“Cada ciudadano tiene el derecho de vivir sin temor o intimidación”, puntualizó Long.

“Pido a la gente que vive en el área que muestre apoyo a sus vecinos y trabajen juntos para garantizar la seguridad de todos los que viven en Belfast”, dijo.

La Policía indicó que observa grabaciones tomadas de los circuitos cerrados de televisión de la zona para establecer quiénes han sido responsables de estos ataques racistas.

Además, las autoridades de Irlanda del Norte mantuvieron ayer conversaciones con los representantes de los más de cien rumanos.

El objetivo de las conversaciones, según fuentes oficiales, es convencerlos para que no abandonen la provincia, un deseo expresado por la mayoría de los 115 refugiados.

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