La operación antimafia de Mataró provoca nueva tensión entre Mossos y Policía Nacional

El Mundo, XIANA SICCARDI, 18-06-2009

Critican a los Mossos por dejar libres a inmigrantes ilegales sólo porque son «víctimas» Barcelona


Sólo una semanadespués de de las tensiones entre los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana por el caso Vilaró, la tensión entre cuerpos policiales ha vuelto a aparecer, esta vez entre la Policía catalana y el Cuerpo Nacional de Policía. El motivo ha sido la promocionada operación contra las mafias chinas llevada a cabo el martes en Mataró (Barcelona), que movilizó a más de 750 agentes y terminó con 77 detenidos y otros cinco imputados por un delito contra los derechos de los trabajadores, y con 450 esclavos chinos liberados de su cautiverio de trabajo sin freno.


Ahí justamente reside el problema. Los Mossos decidieron poner en libertad a los chinos explotados en las fábricas clandestinas, alegando que son «las víctimas» de la situación, y que los Mossos «sólo perseguían delitos contra los trabajadores, sin entrar en asuntos de Extranjería», afirmaron fuentes de este cuerpo. Y, aunque se desconoce el número, había inmigrantes chinos en condición de ilegalidad que, según el protocolo que establece la Ley de Extranjería, deberían haber sido trasladados a dependencias de la Policía Nacional, que es quien tiene competencias exclusivas en materia de regularización. De haberse cumplido, a los chinos que fueron interceptados en situación irregular se les debería haber abierto el correspondiente trámite de expulsión.


Pero ayer ni una de estas personas pisó las dependencias de la Policía Nacional. Todos los esclavos quedaron en libertad entre la tarde y noche del martes – no se puede retener a una persona sobre la que no pesan cargos – , a la espera de ser citados a declarar por el juez del caso. Otro agravante es que algunas de estas personas, que vivían en las mismas fábricas que las explotaban, no tienen domicilio conocido y ningún tipo de identificación para ser localizadas.


Ante esta situación, los Mossos d’Esquadra explicaron que estas personas no fueron remitidas a la Policía Nacional porque «forman parte de un proceso penal, en el que también deberán explicar qué han visto o vivido durante su tiempo de explotación», insistiendo en que son «víctimas» y en que los Mossos «no les buscaban por extranjería». «Cuando encontramos a una persona que ha sido víctima de un delito, lo que hay que hacer es escucharla, no preguntarle si tiene papeles o no», afirmó una portavoz de la Policía catalana, quien insistió en que «no todas las personas que trabajaban en estos talleres estaban en situación irregular», ya que algunos «tenían pasaporte».


El malestar era ayer palpable en la Policía Nacional, que calificó lo sucedido como «grave» porque dejando libres a personas ilegales «se ha vulnerado la ley de Extranjería, que es una ley aprobada por el Gobierno», explicaron fuentes policiales.


El protocolo habitual establece que cuando se ejecuta una operación contra los derechos de los trabajadores, las personas que no están regularizadas deben pasar a disposición de la Policía Nacional para iniciarse la expulsión. Otra cosa es que el Gobierno decida legalizarles por su colaboración con la Justicia o por casos extraordinarios, pero en estos casos «se deben trasladar a estas personas, de todas formas, a la Policía Nacional y, una vez, allí, iniciarse un expediente para pedir la regularización, que en Cataluña es responsabilidad de la Delegación del Gobierno», explicaron fuentes de la Policía Nacional. «Esto es lo que ha sucedido, por ejemplo, con el inmigrante irregular que perdió el brazo en un accidente laboral, que luego su empresario tiró a la basura para borrar el problema – continuaron dichas fuentes – . En este caso, el Gobierno ha decidido regularizarle, pero siguiendo los protocolos que marca la ley».


En el caso de la macrorredada contra las mafias de Mataró, los Mossos d’Esquadra explicaron ayer que estas personas explotadas «han sido remitidas a los servicios sociales o realojadas con sus familiares», algo que causa extrañeza entre la Policía Nacional, donde había quien se preguntaba que «si trabajaban hacinados en las mismas fábricas en condiciones deplorables, ¿qué familiares podían tener aquí estas personas?».


En todo caso, fuentes del Cuerpo Nacional de Policía afirmaron que los Mossos «nos traen cada día a personas inmigrantes que están en esta misma situación de irregularidad, como resultado de muchas otras operaciones similares», por lo que ayer no se entendía por qué, en esta ocasión, todo ha sido diferente.


Antes de que la Policía Nacional mostrase ayer su malestar, el conseller de Interior, Joan Saura, felicitaba el martes a los Mossos d’Esquadra por la operación. «Es una muestra de la eficiencia y de la profesionalidad de los Mossos ante el crimen organizado. Por tanto, seguro que es la operación más importante que se ha hecho en Cataluña contra la explotación laboral y contra el tráfico de seres humanos», dijo, añadiendo que «estoy muy contento y quiero felicitar a los Mossos por esta operación».


La Policía Nacional no se ha quedado sola en denunciar el hermetismo de los Mossos. El Ayuntamiento de Mataró también criticó haberse quedado al margen. «Se ha quedado de lado hasta el inspector de Trabajo que debe estar presente en todas estas operaciones policiales contra la explotación de personas», concluyeron fuentes policiales.


elmundo.es barcelona.html


Vídeo: Vea las imágenes de la operación.


Trabajo de 12 horas diarias sin días libres


La ‘operación Wei’ contra las mafias chinas en talleres textiles en Mataró ha puesto al descubierto la absoluta precariedad en la que vivían y trabajaban los cerca de 450 ciudadanos chinos liberados por los Mossos.


El inspector de la División de Investigación Criminal de la Policía Autonómica, Josep Monteys, dio ayer algunos detalles del caso, muy limitado a causa del secreto de sumario.


En rueda de prensa, el responsable policial mencionó que estas personas llegaban a trabajar «entre 10 y 12 horas diarias durante una semana entera». Muchos de ellos vivían en los propios talleres, ya que el escaso sueldo les impedía progresar, y además tenían que pagarse la documentación.


Las zonas habilitadas para dormir en los talleres eran de una precariedad absoluta. Camas hacinadas, cocinas insalubres, espacios pequeños y poco ventilados y recintos sin luz conformaban la tónica que se iba descubriendo durante los 72 registros que se practicaron entre viviendas y talleres. Incluso en uno de los talleres el encargado había instalado retrovisores de coche para vigilar a los trabajadores sin darse la vuelta.


Entre las personas explotadas había un menor de edad, y entre el material decomisado los agentes encontraron varios fajos de etiquetas que eran idénticas a las que utilizan varias cadenas de firmas de ropa muy populares en nuestro país – que los Mossos no precisaron – , con las banderas de distintos países y el espacio en blanco listo para poner las tallas.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)