El Gobierno prevé regularizar al inmigrante abandonado tras perder un brazo en su trabajo
Apela a «razones humanitarias» para normalizar la situación del boliviano. Cierran el horno en el que ocurrió el accidente por «deficiencias técnicas»
Diario Vasco, , 12-06-2009El drama de Edgar Franns Rilles, el inmigrante boliviano en situación irregular que perdió un brazo en una panificadora de Gandía y fue abandonado por su jefe cerca de un hospital, ha desatado todo tipo de condenas y provocado la reacción del Gobierno. La secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, señaló ayer en Alicante que confía en la posibilidad de normalizar la situación de Edgar por «razones humanitarias», mientras que el Ejecutivo valenciano anunció la paralización del horno por «deficiencias técnicas».
Para Consuelo Rumí, «es evidente que éste es uno de los casos que puede» acogerse a la regularización por razones humanitarias. Además, dijo, la víctima no tiene antecedentes penales y puede garantizar su presencia en España desde hace tres años. La secretaria de Estado adelantó que tendrá que ser la subdelegación del Gobierno la que lleve a cabo los trámites y anunció que el Observatorio del Racismo y la Xenofobia ya ha empezado a recabar información sobre los hechos acaecidos y la situación de Edgar.
Por su parte, CC OO presentó ayer una denuncia en los juzgados de Gandía en la que expone que la víctima no disponía de ningún tipo de contrato ni estaba dado de alta en la Seguridad Social. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, también se refirió al suceso y garantizó que caerá «todo el peso de la ley» sobre los dos hermanos dueños de la empresa, la panificadora Horno Rovira Safor.
En su declaración policial, Edgar, de 32 años, relató que se le enganchó el brazo en la máquina de amasar los ingredientes, después de que intentara recuperar un sobre de levadura que había caído dentro. Sin poder pedir auxilio al encontrarse solo, él mismo alcanzó el interruptor y logró apagar la máquina. Sin embargo, su brazo izquierdo resultó amputado por encima del codo. Su compañero y su jefe llegaron al lugar del accidente minutos después y lo trasladaron en su vehículo hasta unos 200 metros del hospital. El joven, preguntado por los médicos, acabó por delatar a su jefe, que fue detenido junto a su hermano, con el que regenta la empresa, la semana pasada por la Guardia Civil acusado de un delito contra los derechos de los extranjeros.
Cuidado por la hermana
Al parecer, cuando los agentes llegaron a la panificadora en busca del brazo del joven, los propietarios habían lanzado la masa y el brazo a la basura y habían limpiado de sangre todo el establecimiento para eliminar pruebas. Ahora Edgar, que vive en España con su hermana, no tiene esperanza de encontrar otro trabajo. Sin embargo, su hermana, que ahora ha dejado el suyo para cuidar de él, asegura que seguirán adelante en España.
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