Nicaragua acuerda conceder el asilo político al líder indígena peruano Alberto PizangoUn libro en la selva
El párroco de la localidad del Amazonas donde se iniciaron los disturbios denuncia la existencia de una fosa común
Diario de Noticias, 10-06-2009managua. Nicaragua otorgó ayer asilo político al líder indígena peruano Alberto Pizango, por considerarlo “un perseguido” del Gobierno de Alan García, informó ayer en Managua el embajador nicaragüense en Perú, Tomás Borge. El diplomático reveló que la decisión la tomó el presidente Daniel Ortega, tras conocer que Pizango se había refugiado la víspera en la sede diplomática de Nicaragua en Lima.
“Él (Ortega) decidió que se le otorgara el asilo político (a Pizango) porque, ¿qué otra alternativa teníamos?”, dijo el diplomático a la emisora estatal Radio Nicaragua.
Dijo que el Gobierno nicaragüense creía que Pizango se asilaría en la embajada de Bolivia, pero posiblemente cambió de decisión “sabiendo del espíritu solidario del gobierno de Nicaragua y del presidente Ortega”. Indicó que al solicitar el asilo, Pizango planteó “que estaba siendo perseguido” por las autoridades en medio de una escalada de la violencia en la zona amazónica peruana.
También aseguró que los seguidores de Pizango afirman que el Gobierno es responsable de la muerte de 57 indígenas, pero el Ejecutivo acusa al dirigente indígena de ser el autor intelectural de esos hechos.
“Se trata de un caso estrictamente político y de un perseguido que tiene todas las características de serlo”, afirmó el diplomático.
Borge pidió “comprensión” al presidente Alan García, y dijo que espera que la decisión de Ortega no afecte las relaciones bilaterales pues Nicaragua no desea interferir en la crisis peruana. “Simplemente tomamos la decisión de otorgarle asilo político a alguien que consideramos que es un perseguido político”.
Pizango, de 44 años y quien había pasado a la clandestinidad el viernes, es acusado por el gobierno de García por la violencia en el departamento Amazonas, donde murieron al menos 33 personas. El presidente peruano recibe este contratiempo poco tiempo de que él hiciera algo parecido con el líder opositor Manuel Rosales, que escapó de la justicia venezolana que le juzgaba por corrupción.
La presencia del líder indígena en la embajada nicaragüense en Lima generó protestas de algunas personas que se reunieron frente a esa sede diplomática para exigir que se entregue a quien llaman “asesino” y “traidor del Perú”. Simultáneamente en Managua, varias decenas de personas se agruparon frente a la embajada del Perú, en el céntrico reparto de Bolonia, donde corearon consignas contra el presidente Alan García.
fosa común En Perú arrecian las críticas a la actuación gubernamental por parte de las ONG y de los organismos internacionales que pide un investigación imparcial de los hechos.
El párroco de Bagua, lugar donde se desató la violencia, informaba de la existencia de una fosa con cadáveres de indígenas. Según Casinaldo Ramos, la Fiscalía había sido informada de la supuesta fosa de la que se ignora el número de cuerpos que podría haber en ella. Hasta ahora, el gobierno reconoce nueve muertes entre los nativos.
Los nativos, sin embargo, aseguran que sus muertos pasan de 40 y que el gobierno oculta la cifra real. No obstante, no han enseñado los cadáveres, pues afirman que los policías y militares los han arrojado a ríos o incluso incinerado.
La violencia se desató en medio de la huelga que desde hace 60 días cumplen los indígenas de cinco departamentos amazónicos en demanda de que se deroguen unos decretos que, según ellos, vulneran sus derechos para favorecer a las multinacionales.
Amnistía Internacional recordaba también a Alan García que si bien las autoridades tienen el derecho y el deber de garantizar la ley y el orden, deben hacer un uso proporcional de la fuerza, acatando en todo momento sus obligaciones de respetar los derechos humanos. >agencias
E L presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), Alberto Pizango Chota, llegó a la organización amazónica procedente de la docencia. De 43 años, Pizango fue elegido presidente de Aidesep en la ciudad de Iquitos el pasado 14 de diciembre para un periodo que culmina el 31 de diciembre del 2011, año en que se celebrarán elecciones presidenciales y parlamentarias en Perú.
El líder indígena pertenece al pueblo Shawi – Campu Piavi y hasta su elección era profesor de escuela en la ciudad de Yurimaguas, ubicada en la misma región y muy cerca de la vecina San Martín. En sus presentaciones, Pizango suele usar un tocado de plumas, de la misma forma que sus compañeros dirigentes de la asociación visten túnicas típicas de la selva peruana.
Actualmente, en el Consejo Nacional de Aidesep están representados, además de su etnia, los pueblos Yine, Awajun y Machiguenga.
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