Capturan a cinco delincuentes del Este que desvalijaron tres chalés en Castro
Procedentes de Valencia, asaltaban las viviendas mientras las familias dormían
El Correo,
,
06-05-2009
La Guardia Civil ha desarticulado una banda de atracadores extranjeros acusados de cometer tres robos con fuerza y otro en grado de tentativa en varias zonas residenciales de Castro Urdiales mientras las familias dormían. Al parecer, los cinco integrantes de este grupo se habían desplazado desde Valencia a finales de abril para establecerse en Cantabria. Pero los sucesos registrados en la localidad costera no constituyen un hecho aislado. Hace sólo dos meses, cayó un grupo de ciudadanos del Este que había asaltado en tres días seis chalés en varios municipios alaveses. También actuaban de noche, con los propietarios en el interior de las viviendas. Y más recientemente, hace apenas unas semanas, un kosovar, miembro de otra banda, murió por un disparo de la Ertzaintza al arrollar a un agente cuando intentaba huir tras robar en un polígono industrial de Basauri.
Los hechos que han derivado en la última operación policial sucedieron los días 28 y 29 de abril en varios chalés ubicados en las pedanías castreñas de Cerdigo y Mioño. El primer atraco tuvo lugar en la vivienda de una vigilante de seguridad. Tras forzar la entrada, los ahora detenidos – procedentes de países de Europa del Este, de distintas nacionalidades – , sustrajeron efectos valorados en más de 2.300 euros y se apoderaron de una pistola del calibre nueve milímetros parabellum, además de 25 cartuchos que la víctima guardaba para desempeñar su trabajo. Más tarde se dirigieron a otro chalé de la misma urbanización, pero no pudieron entrar. Al día siguiente y también por la noche, asaltaron otras dos casas en distintas zonas residenciales. De una de ellas se llevaron objetos por valor de más de 2.000 euros.
A la vista de la oleada de robos, que provocó una «importante alarma social», la Guardia Civil desplegó un amplio operativo de investigación. Las pesquisas arrojaron un mismo ‘modus operandi’. Los ladrones accedían a zonas residenciales en un corto espacio de tiempo, durante la noche, aprovechando que las víctimas dormían. Tras forzar ventanas y otros lugares de entrada, se introducían en los domicilios. Los investigadores creen que los delincuentes pudieron «emplear algún producto» que sumiera en un «profundo sueño» a sus moradores.
Huida en dos vehículos
Los agentes averiguaron la matrícula de un vehículo sospechoso que había sido visto en la zona de los robos antes de que se produjeran. Además, testigos observaron en el mismo lugar a unas personas, «probablemente de países del Este», enfrascadas en lo que «parecía la reparación de una farola».
Efectivos de paisano y patrullas uniformadas montaron un dispositivo para seguir al turismo, que fue localizado a primera hora de la mañana del pasado 30 de abril, cuando circulaba en compañía de otro vehículo. Al percatarse de la presencia de la Guardia Civil, los ocupantes del coche, tras una brusca maniobra, lanzaron un bolso por la ventanilla. Los agentes consiguieron dar el alto a ambos coches.
El instituto armado pronto comprobó que el bolso pertenecía a la vigilante jurado. En su interior estaba la pistola – con su funda y una linterna – que le había sido sustraída dos días antes. Dentro del vehículo también encontraron diversas herramientas susceptibles de ser utilizadas para perpetrar robos: un taladro artesanal como los que se usan para forzar bombines de cerraduras y destornilladores de grandes dimensiones.
A la vista de las pruebas, la Guardia Civil detuvo allí mismo a los ocupantes del turismo, S.E., C.A. y C.S.V., como presuntos responsables de los robos. También fueron arrestados los ocupantes del otro vehículo, G.K. y M.E.S. Los agentes sospechan que dicho utilitario podía funcionar como lanzadera para advertir de los controles policiales.
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