Castigar la pobreza
Diario Vasco, , 10-03-2009Más allá de los programas televisivos, no queremos ver la pobreza que nos rodea. Incluso cuando ésta se esconde a nuestros ojos, parece que molesta. Queremos denunciar la actuación de la Ertzaintza y Policía Municipal de Donostia que, mano a mano con vigilantes de Renfe, se echaron en días sucesivos, la pasada semana, sobre la decena de personas que vienen pernoctando desde hace meses a la intemperie en un paraje de Donostia. Su objetivo, destrozar la humilde jaima que cobijaba a estas personas, dispersar sus enseres y amedrentarlos con el objetivo de que se vayan. Pero ¿adónde van ir? No tienen techo. Ése es su drama . Algunos participan en recursos formativos con la esperanza de acabar encontrando trabajo. Otros, malviven. Pero, de alguna forma, trataban de encontrar acomodo en ese espacio, sin molestar a nadie.
Este fin de semana hemos comprobado el resultado: la jaima destrozada y buena parte de la ropa arrojada a un pozo con agua y barro, varios de ellos con contusiones en la cara y otras partes del cuerpo. Como no tienen papeles, quienes actúan así contra ellos se sienten en la impunidad.
¿Es ésa la intervención institucional contra quienes padecen pobreza y marginación? Exigimos un trato justo para las personas que, temporalmente, se hallan en los márgenes de la sociedad. Las instituciones son las primeras obligadas a respetar sus derechos. Y tratar con ellas es obligación de los servicios sociales, no de la policía. Es lo menos que podemos pedir al Consistorio donostiarra.
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