El agresor del tren dice que iba drogado y bebido cuando pegó a la ecuatoriana
El Mundo, , 20-02-2009Afirma que siente «asco de sí mismo» cuando mira el vídeo de la brutal patada y pide perdón a la joven, de 15 años, que confiesa estar aún hoy afectada psicológicamente Barcelona
Entre una nube de periodistas entró ayer Sergi Xavier M. en el Palacio de Justicia de Barcelona. Pese a que se trataba de un juicio penal, se le juzgó en las instalaciones de la Audiencia Provincial ante la afluencia de medios de comunicación que se esperaban.
Sergi Xavier, de 24 años, apareció bien vestido e incluso algo apocado, en una imagen completamente diferente a la que captaron las cámaras de seguridad de un tren de Barcelona, en octubre de 2007, cuando pegaba una salvaje patada en la cara a una joven ecuatoriana de 15 años. Una imagen muy distinta, también, a la que mostraba días después de la agresión, cuando se divertía de ser la atención de las cámaras, en una actitud que meses después se convirtió en la búsqueda de recobrar el anonimato.
En la cinta se mostraba a este joven en el tren, a la altura de la estación de Sant Boi de Llobregat, hablando por el móvil y diciendo frases en alto como «yo maté al moro» y «le corté la yugular» y, dirigiéndose a la menor, «aquí también hay una inmigrante de mierda que viene a zorrear, todos los inmigrantes deberían estar muertos». Dicho esto, el acusado – para quien la Fiscalía y todas las acusaciones piden tres años de prisión por un delito de lesiones y otro contra la integridad moral – le toca un pecho y le da una patada en la cara, mientras ella se queda paralizada de miedo en su butaca.
«No recuerdo nada», dijo Sergi Xavier ayer al ser preguntado por su abogado sobre qué ocurrió en aquel tren. Dijo que momentos antes se había bebido «unas cuantas cervezas y varios cubatas», a los que después sumó «pastillas de éxtasis». «Cada vez que veo la grabación me doy asco de mí mismo», dijo ante la juez en una clara muestra de arrepentimiento, antes de pedir «perdón» a la joven por lo sucedido. «Nadie se merece lo que le hice a esta chica». Así terminó su declaración, centrada sólo en responder a las preguntas de su abogado.
Pero el testigo que presenció la patada, un joven argentino sentado a unos pocos metros de la chica, desmontó la versión del acusado al afirmar rotundamente que éste «caminaba correctamente y no olía a alcohol».
La menor declaró por videoconferencia para evitar la confrontación visual con quien fue su agresor. Tras ella, su madre, Alexia Alejandrina M.A., entró en la sala como testigo y declaró a menos de un metro de Sergi Xavier, protegida por un biombo. Explicó que desde el día del episodio del tren su hija «estaba muy nerviosa y ya no se mostraba tan habladora como era» y se limitaba a decir que le dolía la cabeza. Aseguró que nunca antes habían vivido un incidente xenófobo en España, y que su hija todavía hoy sufre insomnio y «a veces siente punzadas en el corazón». Junto a los tres años que piden para él, la Generalitat intentará que se le obligue a seguir dos cursos sobre xenofobia y violencia machista.
Una infancia dura
El abogado de Sergi Xavier dirigió sus preguntas a hacerle recordar los momentos más duros de su vida, para mostrar una vida tan desestructurada que llevaría a una salvajada como la del tren.Por ejemplo, explicó que su madre le abandonó cuando era sólo un bebé, y que su padre sólo le dedicó «castigos y palizas».Relató, también, que cuando tenía 6 años ya le lanzó una silla a una profesora, y que pasó 15 días en un psiquiátrico por brotes esquizofrénicos. Los forenses aseguran que es una persona altamente impulsiva, con conductas teatrales e histriónicas y que «no puede ir por el mundo sin tratamiento».
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Vídeo:
Escuche la declaración de Sergi Xavier M. ayer ante la juez.
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