Víctimas de la indiferencia
La Verdad, , 12-02-2009Decenas, cientos, miles. Nadie sabe con certeza. Hoy que todo se cuantifica y se somete a estadística, nadie conoce el número de inocentes que pierden la vida cruzando desiertos y fronteras, saltando vallas y muros, o haciendo travesías imposibles a bordo de precarios cayucos.
Hablo de los desheredados, de los olvidados, de los ignorados; de los que no tienen derechos; de los que no pudieron elegir; de los que tienen menos valor que un animal de compañía en el mundo rico; de los que se enfrentan a los elementos y casi siempre pierden; de los que intentan alcanzar la otra orilla y llegar a la tierra prometida.
Ellos son las víctimas de la desigualdad y de la injusticia; son los que mueren en silencio, sin ruido mediático; son los muertos anónimos que no preocupan a casi nadie; son esos cadáveres que, a veces, caen en las redes de los pescadores y son devueltos al mar como un zapato viejo; son esa pobre gente del tercer mundo, esos ilegales y molestos inmigrantes; son, en fin, las víctimas de la indiferencia.
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