Consecuencias de los incidentes producidos en el derbi catalán
Boixos a la cárcel
El juez de guardia envía a prisión a los cinco detenidos por los graves disturbios del Espanyol-Barcelona del pasado sábado
La Vanguardia, , 30-09-2008ENRIQUE FIGUEREDO – Barcelona
AUTOCRÍTICA POLICIAL “Algo no ha funcionado de manera afinada”, reconoce el secretario de Seguretat de Interior
CAMBIOS EN LA SEGURIDAD Mossos y Espanyol se conjuran para analizar lo ocurrido y modificar los protocolos de actuación
El juez de guardia envió ayer a prisión a los cinco detenidos por los altercados ocurridos en el Estadi Olímpic durante el partido entre el Espanyol y el Barça celebrado el sábado. Se les considera autores de un delito de desórdenes públicos en concurso con delito o falta de lesiones. Fuentes judiciales explicaron que el titular del juzgado de instrucción número 21 fundamenta su decisión en la falta de garantías que ofrecen los detenidos de no volver a cometer actos como los que se les imputan.
Fuentes policiales explicaron ayer que los cinco detenidos están vinculados al colectivo radical barcelonista casuals, arropados bajo el paraguas de los boixos nois de los que tradicionalmente se consideran un subgrupo violento. Dichas fuentes explicaron que existen algunos indicios que señalan que, salvo uno de ellos con una larga trayectoria e historial de acciones violentas, los otros cuatro pudieron haber llevado a cabo actos vandálicos como parte de un acto de iniciación en el grupo, una especie de demostración de que son aptos para formar parte de sus filas.
Mientras la maquinaria judicial seguía su curso, durante la mañana, responsables del Departament d´Interior y del Espanyol mantuvieron una reunión para repasar los hechos acaecidos el sábado.
“Las cosas no han funcionado bien”. La frase es del secretario general de Seguretat del Departament d´Interior, Joan Delort. Se refería ayer así al dispositivo de seguridad desplegado en el Olímpic Lluís Companys durante el derbi entre el Espanyol y el Barça. El propio conseller de Interior, Joan Saura, ya había dicho que el dispositivo era “mejorable”. Lo que resulta una obviedad ante lo aplastante de los acontecimientos está a la vez cargado de significación. Tanto los Mossos como el club blanquiazul se han conjurado para analizar todo lo ocurrido y modificar los protocolos de actuación.
Antes de hacer estas declaraciones, Delort se había reunido en la sede del Departament d´Interior con el director general del Espanyol, Pedro Tomás, muy crítico tras el encuentro con la actuación de los Mossos d´Esquadra. Tomás no quiso comparecer junto al secretario de Seguretat tras la reunión. Así que Delort, le gustara o no, tuvo indirectamente que hablar por los dos.
“Pese a la planificación y movilización de recursos, tanto por parte de los mossos como del club, se vivieron hechos que no debieron producirse. Debemos asumir que algunas cosas no funcionaron y habrá que revisarlas”, comentó Delort, que se negó a avanzar aquellos aspectos que pudieron haber fallado, pues todo está pendiente “de evaluación y análisis”. “No podemos avanzar ninguna conclusión, pero algo no ha funcionado de manera afinada”, insistió Delort, quien no quiso entrar en el detalle del dispositivo salvo para decir que participaron unos 300 mossos d´esquadra uniformados y un número indeterminado de personal de paisano que no concretó, pero que otras fuentes cifraron en alrededor de una veintena.
Delort confirmó que la máxima autoridad sobre el terreno fue el propio director general de la Policia de la Generalitat, Rafael Olmos, que estaba en el Estadi Olímpic y que se encontraba en la cúspide “de la cadena de decisiones” que se fueron tomando “en caliente”, tal como lo definió el secretario de Seguretat.
La sensación extendida tanto en círculos policiales como en el de la seguridad privada – descartada la escasez de efectivos por parte de los Mossos, pues la fuerza desplazada era más que suficiente- centra las principales críticas en haber permitido la entrada de los radicales en el campo cuando había quedado más que acreditado que portaban bengalas. Además, los filtros y cacheos en las entradas al Estadi Olímpic no se llevaron a cabo adecuadamente, probablemente porque “el dispositivo del club era muy justito”.
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