Los Mossos prefirieron no actuar pese a saber que había bengalas en el campo

ABC, E. YUNTA / F. FONTANET BEL. | BARCELONA , 29-09-2008

La lacra del fútbol queda representada por «aficionados» como los que el sábado boicotearon de mala manera el derbi catalán entre Español y Barcelona. Una lluvia de bengalas en el minuto 23 de la reanudación acabó de cuajo con la grandeza de un partido intenso y en donde lo único que importaba era realmente el fútbol, que pasó de inmediato a un segundo plano. Se temió por la integridad de los aficionados blanquiazules, víctimas de los actos vandálicos, y durante diez minutos la tensión se apoderó de Montjuic y de un pueblo especialmente sensibilizado con el asunto.
Llevaban los Boixos Nois varios días maquinando el asalto al Olímpico, con reclamos a través de su página web que invitaban a «despedir» a los españolistas de Montjuic como merecían. Y lo sabía el Español, que avisó unos diez días antes a los Mossos d´Esquadra de que un nutrido grupo de aficionados del Barcelona estaba comprando entradas por su propia cuenta el Barça no compró esta vez ningún paquete de entradas como acostumbra en otros desplazamientos. Los Mossos tomaron nota, pero no medidas.
Más de lo mismo el sábado. Antes de que empezara el encuentro, los radicales del Barcelona se desfogaron y encendieron 25 bengalas en los aledaños del estadio ante la pasividad absoluta de la Policía. «En las puertas del estadio no se intervino para no propiciar males mayores y entendiendo que todas las bengalas que se quemaran allí no entrarían en el recinto deportivo», explicó Josep Saumell, responsable del dispositivo de seguridad de los Mossos para el derbi.
Las cámaras del circuito interno del Español captaron la secuencia y a los diez minutos del inicio del partido informaron a los Mossos de que había bengalas dentro de Montjuic. No hubo actuación ni tampoco tras la primera lluvia de artefactos para evitar «un mal mayor», pues la intención, según el responsable, era detener a los jóvenes infractores una vez se analizasen las imágenes. Lo único que hicieron los Mossos fue retirar una pancarta en la zona de los Boixos que rezaba «Barcelona limpia de pericos».
Con esta situación, Mossos y Español se dedicaron ayer a reprocharse mutuamente, mientras el Barcelona eludía toda responsabilidad asegurando que el club azulgrana lleva «años luchando contra estos radicales». Según los Mossos, el Español era el responsable de supervisar los objetos que no pueden entrar al campo, algo que acepta la entidad catalana. Sin embargo, los blanquiazules denuncian la poca complicidad de la Policía, ya que no colaboraron en exceso con los miembros de seguridad privada. En los estadios, el club se encarga de cachear y controlar los accesos, pero en este tipo de partidos, declarado de alto riesgo, suele haber implicación por parte de las Fuerzas de Seguridad. El sábado, ante la masiva afluencia de ultras azulgrana, el Español «reforzó» ese punto de acceso y colocó a doce personas cuando lo habitual son dos por puerta. Entraron con actitud burlesca unos 500 radicales sin mayor control que el mencionado con la ya sabida repercusión. Hubo cinco detenidos y el Español medita presentar una denuncia como acusación particular.

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