LAS REPERCUSIONES DEL DERBI |LOS INCIDENTES

Los Mossos justifican su actuación

La policía argumenta que controló a los Boixos Nois durante una hora a través de las cámaras de seguridad y detuvo a cinco personas

El Periodico, , 29-09-2008

J. G. ALBALAT
BARCELONA

Los Mossos d’Esquadra detectaron la posibilidad de que los Boixos Nois estuvieran manejando bengalas en el estadio de Montjuïc a los 10 minutos de comenzar el partido entre el Barcelona y el Español. Es decir, una hora antes de que se produjera el primer lanzamiento de estos artefactos pirotécnicos -en el minuto 69 del encuentro- que miden más de un palmo y que se usan para la señalización de embarcaciones cuando navegan de noche. Los cinco detenidos por los incidentes -dos hermanos de Anglès (La Selva) y otros tres jóvenes de Girona- permanecían ayer por la tarde en la comisaría y pasarán hoy a disposición judicial. Dos personas resultaron heridas leves, aunque 12 fueron atendidas. Una, como consecuencia del impacto de una bengala en la oreja. Ya hay denuncias.
Nadie se explica cómo los radicales barcelonistas lograron entrar en el estadio con las bengalas. Los Mossos -que defienden su prudente actuación- habían acompañado al grupo -unas 400 personas- desde su punto de reunión hasta Montjuïc. Durante el trayecto encendieron algunos de estos artefactos. “Todas las bengalas que se queman por el camino no entran en el campo”, dijo ayer el inspector Josep Saumell, jefe del dispositivo de seguridad del derbi. Por ello se consintió que se quemaran bengalas y se consideró improcedente intervenir.

BOTELLAS Y LATAS
Al llegar a los alrededores del estadio se produjeron los primeros enfrentamientos entre seguidores del Barça y del Español, con el lanzamiento de alguna que otra bengala por parte de los ultras del Barcelona, botellas y latas de bebida. Y con la respuesta consiguiente de los españolistas. Los vigilantes del club blanquiazul enseguida se pusieron en alerta, mientras los Boixos Nois entraban por una zona protegida que disponía de unos pasillos de acceso distintos. Allí, miembros de la seguridad privada fueron registrando uno a uno a los asistentes.
Los Mossos solo controlaban que no se produjeran altercados. Se requisó material pirotécnico, pero no bengalas. “El Español adoptó medidas de seguridad”, sostuvo Saumell. A su entender, es “muy difícil” hacer inspecciones a fondo para localizar esos artefactos y “se registra lo que se puede”. Eso sí, aclaró que “el Español es el responsable de los objetos que entran en su estadio”.
Dentro del recinto deportivo, miembros de la Unidad de Control de Operaciones de los Mossos observaron movimientos sospechosos en el grupo de Boixos Nois en el minuto 10 del derbi. Eran individuos que se pasaban objetos sin identificar. Los mandos policiales temieron que pudieran ser bengalas y decidieron controlar la situación a través de las cámaras de seguridad. “Se focalizó a esas personas”, insistió Saumell.

EVITAR MÁS INCIDENTES
“No se intervino para no provocar un mal mayor y, además, no deja de ser una infracción administrativa”, afirmó el inspector de los Mossos. Cuando se produjo el primer lanzamiento de bengalas, en el minuto 69, las alertas se dispararon, pero tampoco se intervino por ese mismo motivo: evitar que la entrada en acción de los agentes pudiera causar, por ejemplo, una avalancha. Se prefirió esperar, pues los gamberros que habían causado el incidente estaban localizados. Los artefactos impactaron en una lona de publicidad y entre los aficionados del Español. Uno de ellos resultó herido leve.
Pero poco antes de terminar el partido -10 minutos más o menos- y antes del discutido penalti, cuando se produjo un segundo lanzamiento de bengalas, se decidió actuar. Los Mossos acorralaron al grupo de ultras que permanecían en sus localidades. No entraron en el interior de la zona, pero los vigilaron de cerca. Tras finalizar el derbi, con el campo ya vacío, se detuvo a los cinco presuntos responsables del lanzamiento de las bengalas.
Saumell explicó ayer que cuando empezaron a caer las bengalas se decidió no expulsar del estadio a los radicales barcelonistas porque el remedio hubiera sido peor que la enfermedad. “Existía el riesgo de encontrarnos con 400 radicales azulgranas fuera y no había forma de garantizar que los españolistas no iban a salir con la intención de enfrentarse con los Boixos Nois. Se trataba de evitar una batalla campal”, relató el mando de los Mossos.

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