La emigración siembra Europa del Este de huérfanos

El Día, , 29-09-2008

COLPISA, Varsovia

La emigración masiva de trabajadores de la antigua Europa socialista a la parte occidental de la UE ha tenido efectos positivos para muchos de estos países, pero también algunas consecuencias sociales dramáticas.

Decenas de miles de niños rumanos, polacos y búlgaros se han quedado sin sus padres en sus países de origen. Están a cargo de abuelos, tíos u otros familiares, amigos o autoridades locales, porque sus progenitores no se los han podido llevar consigo. Algunos menores llevan años en esta situación, lo que les provoca graves problemas psicológicos. Familiares y amigos de los emigrantes hacen lo que pueden para ayudar a sus hijos, pero la buena voluntad no es suficiente.

Rumanía es el país de la UE donde el problema es más serio. Dos millones de rumanos han emigrado en los últimos años, fundamentalmente a países como España e Italia. No todos han podido llevarse a sus hijos. “El fenómeno se ha acrecentado desde que Rumanía entró en la UE porque existe libre circulación de personas a través de las fronteras de la Unión. Los padres hacen el sacrificio de dejar a sus hijos en Rumanía y de emigrar porque quieren darles un mejor futuro”, explica Mariela Neagu, responsable de una institución que da protección a menores.

En muchas escuelas de Rumanía, sobre todo en el norte y este del país, la mitad de los alumnos tienen a sus padres trabajando en el extranjero. Según datos oficiales, unos 80.000 niños y adolescentes rumanos soportan esta situación. “Muchos de estos niños creen que sus padres van a volver pronto. Pero no es así. En el mejor de los casos sus padres volverán de vacaciones”, señala el trabajador social Nicolae Bogdan.

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