La ultraderecha da la campanada en Austria y logra el 30% de los votos

El Periodico, PAOLA ÁLVAREZ, 29-09-2008

El resultado ha superado con creces los pronósticos más optimistas para los ultras. La ultraderecha ha vuelto a hacer historia en Austria y, de no haberse escindido en dos partidos, hoy compartiría con los socialdemócratas el título de fuerza más votada en el país, con casi un 30% de los votos. El ultra Partido de la Libertad (FPÖ) logró en las elecciones de ayer un 18% de los votos y 35 escaños – – un 7% más que en 2006 – – y la escisión fundada por su exlíder, Jörg Haider, la Alianza para el Futuro de Austria (BZÖ), casi un 11% y 21 diputados.
Aunque el vencedor oficial de las elecciones ha sido el Partido Socialdemócrata (SPÖ) que, a pesar de la pérdida masiva de votos, logró hacerse con un 29,7% de los sufragios y 58 escaños, se trata de una victoria con sabor a derrota. Primero, porque los socialdemócratas caen por debajo del 30% por vez primera desde la segunda guerra mundial, pero sobre todo, porque las opciones de Gobierno con un Parlamento en el que la ultraderecha ocupará un tercio de los escaños, no son muy halagüeñas. “Sonriendo con un ojo y llorando con el otro”, dijo acerca de los resultados Doris Bures, del SPÖ.

REVOLCÓN CONSERVADOR
Los conservadores del Partido Popular, el ÖVP, se convirtieron en los grandes derrotados de estas elecciones después de perder nueve puntos con respecto al 2006 y quedarse en un discreto 25,6%, con 50 escaños, también el peor resultado desde la contienda mundial. Tampoco han salido bien parados Los Verdes (9,8% y 19 diputados) que, aunque han perdido algo más de un punto, quedan relegados a la quinta fuerza del país.
Ni el mismo Haider habría imaginado semejante resultado. Al acudir a votar por la mañana, el político aseguró que su objetivo era lograr el 8% de los votos, el doble de lo logrado en el 2006. Tras saber que había rozado el 11%, Haider, que ha constatado que sigue teniendo más tirón que cualquier otro político del país, se mostraba dispuesto a formar una coalición de Gobierno. “Seguiré al frente del Gobierno de Carintia, pero también me veo formando parte de un Gobierno de coalición”, dijo ayer el político a la cadena ORF.
Pero es su pupilo, su sucesor al frente del FPÖ, Heinz – Christian Strache, el que se erigió como el gran ganador de la jornada. Tras conocer los resultados, Strache dijo que quería ser canciller y recordó el modelo de 1999, en el que el líder del tercer partido fue jefe del Gobierno.
El futuro político de Austria deja escaso espacio al optimismo. La única opción de crear un Gobierno estable sin la ultraderecha es repetir la gran coalición entre socialdemócratas y conservadores. La misma que fracasó en julio tras solo 18 meses de Gobierno y que forzó las elecciones anticipadas, solo que ahora tendría al nuevo líder socialdemócrata, Werner Faymann, como canciller. Ayer ninguno de los dos partidos se atrevió a apostar directamente por ello: “Está claro que los ciudadanos han rechazado una coalición que solo se dedica a pelear y a quien más culpan es al ÖVP. Así que habrá que pensar con cuidado qué opciones hay para crear un Gobierno que no decepcione”, dijo ayer Faymann ante las cámaras de televisión.

DIVISÓN DE LOS ULTRAS
Tampoco los populistas parecen muy dispuestos a ponerse de acuerdo para unir fuerzas. Desde que Haider salió del FPÖ para iniciar su propio proyecto en 2005, ambos partidos se consideran enemigos entre sí. Sin embargo, y aunque el líder del BZÖ se ha distanciado durante la campaña de las propuestas más populistas de su expartido, Haider tendió ayer una mano a su sucesor.
Strache no se mostró por la labor de pactar con Haider y se ve como socio en solitario de los conservadores que, hasta ahora, han rechazado un Gobierno con la ultraderecha.

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