250 reclusos comienzan el curso lectivo en la prisión de Nanclares

14 de ellos estudian una carrera y el resto se reparte entre Primaria, Secundaria y clases de alfabetización

El Correo, LUIS LÓPEZ, 29-09-2008

El curso lectivo ha comenzado, también para los presos que ven pasar los días en Nanclares de Oca. 250 reclusos reciben clases en el centro penitenciario desde el pasado lunes, lo que supone un 40% de los 638 internos que viven en la prisión. La oferta educativa va desde la alfabetización hasta clases de Secundaria, y la formación es impartida por once profesores. Además, catorce reclusos cursan estudios universitarios a distancia y otro trata de sacarse el bachillerato.

La cifra de presos – estudiantes es cambiante porque «nuestros alumnos van y vienen», explica Montse Montero, maestra del centro penitenciario. Se refiere a que «viajan mucho entre cárceles, por ejemplo gente que tiene condena aquí y debe ir a juicios en otros sitios». Por eso, el periodo de matrícula se mantiene abierto durante todo el año salvo, por supuesto, en los meses de verano.

Buena parte de quienes aprovechan su estancia entre rejas para cultivarse acuden a clases de alfabetización. En total, cuarenta personas (dos grupos de hombres y uno de mujeres) aprenden a leer en la cárcel de Nanclares. Además, otros cincuenta reclusos inmigrantes, todos hombres, asisten a cursos de castellano para extranjeros. El problema mayor surge cuando los alumnos «también son analfabetos en su propio idioma», señala Montero.

Un escalón más arriba están quienes acuden a clases de Primaria. Son cuarenta alumnos que se distribuyen en dos grupos de hombres y uno de mujeres. Por su parte, a las clases de Secundaria asisten treinta personas (también dos grupos de hombres y uno de mujeres). Además de todo lo anterior, un centenar de presos aprovecha los cursos de materias optativas como euskera, inglés, geografía, historia, teatro leído…

Aunque en estos momentos la población reclusa que estudia se queda en un porcentaje del 40% «hay veces que aumenta a más de la mitad», asegura la maestra. «Hemos llegado a tener hasta 350 reclusos participando en actividades educativas».

Por supuesto, Montero mantiene que «el mayor beneficio que obtienen es la consecución de títulos». Al fin y al cabo, es la representación física de que se cumple, aunque sea parcialmente, uno de los objetivos básicos de las cárceles: la reinserción. «Hay que incidir en la situación personal de los reclusos» para que logren salir de prisión con ciertas perspectivas de éxito en la calle.

Beneficios penitenciarios

Aunque también hay otros incentivos para estudiar, como «estar entretenido, fuera del patio». ¿Qué hay de los beneficios penitenciarios? Señala la maestra que a estas ventajas no se accede de manera casi inmediata, como antes, sino a largo plazo, al término de la condena. «Si se combinan estudios con realizar tareas en el centro se puede llegar a adelantar la libertad condicional a cuando se tienen cumplidas las dos terceras partes de la condena», siempre que el estudio del proceso de rehabilitación así lo aconseje.

Aparte de todo lo anterior, en la prisión de Nanclares también se ofrecen cursos de formación para el empleo (albañilería, fontanería, etcétera) y talleres productivos donde los reclusos trabajan, cobran por ello y están dados de alta en la Seguridad Social.

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