«No puedes convertir a un inmigrante en vasco de la noche a la mañana»
El experto afirma que la población extranjera «crecerá en Europa, pesea los esfuerzos por controlarla»
El Correo,
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29-09-2008
IMISCOE es una red de investigadores europeos sobre la inmigración que a comienzos de este mes eligió la Universidad de Deusto para celebrar una de sus conferencias anuales. Coordinados por Rinus Penninx, profesor del Instituto de Estudios Migratorios y Étnicos de la Universidad de Amsterdam, trescientos especialistas se reunieron en Bilbao para analizar los nuevos flujos de población hacia España y los que se desplazan de Latinoamérica por toda Europa. «Es importante reunirnos en los lugares donde se están produciendo los procesos sobre los que teorizamos», subraya Penninx.
- La directiva comunitaria sobre el retorno de inmigrantes, que permite retener a los ‘sin papeles’ hasta 18 meses, ha provocado una oleada de críticas en toda Europa.
- Está condenada al fracaso. El mero hecho de que el inmigrante ‘ilegal’ no lleve una identificación encima imposibilita la repatriación. Así que todo el sistema organizado sobre cuánto tiempo lo tenemos internado y adónde lo mandamos se va al traste. Ocurre en España, pero también en Bélgica e Inglaterra… La directiva nace con el objetivo de rellenar los huecos de la legislación en cada país, pero aplicarla no es fácil.
- Hace tres años el Gobierno de Zapatero regularizó a más de medio millón de personas. Ahora quiere convencerlas de que se vayan. ¿Cuál de ambas políticas es la buena?
- El discurso de los países del norte de Europa considera peligroso abrir la mano, pero la realidad les acaba empujando a adoptar medidas similares a las de España. Hace cuatro o cinco años, el Gobierno holandés se encontró con 25.000 ‘ilegales’, pero como se oponía a las regularizaciones, su problema consistió entonces en cómo deportarlos. Al final, concedió permisos de trabajo a 22.000 personas, simplemente porque no tenía más remedio.
- ¿El endurecimiento de las políticas de inmigración no pone en peligro las libertades cívicas?
- En Holanda hay un debate intenso sobre esa cuestión. Existen derechos universales, pero hasta dónde los reconoces cuando la persona viene de fuera… Las ONG deben vigilar que no se cometan abusos. Pero ¿la sociedad responderá favorablemente si no hay diferencias entre nacionales y no nacionales?
Xenofobia y recesión
- La xenofobia tiende a aumentar en épocas de recesión. ¿Qué experiencias pueden aportar otros países?
- En todas las sociedades, y en todos los periodos, la inmigración moviliza fuerzas solidarias y reaccionarias. En una recesión, las segundas emergen con más intensidad y encuentran contraargumentos para silenciar las primeras. Pero no siempre existe una relación directa entre la movilización de ambos grupos. Por ejemplo, a principios de los ochenta, Holanda sufrió otra recesión y, a pesar de ello, los movimientos solidarios continuaron haciendo su trabajo, quizá porque entonces se defendían más los derechos civiles y la etnicidad. En cambio, a finales de los noventa ocurrió lo contrario. Hubo un movimiento hacia la derecha, y la inmigración fue presentada como un problema.
- ¿Son malos tiempos para la integración de los extranjeros?
- El caso español es específico. Esa percepción es más patente aquí porque han llegado muchos inmigrantes en un periodo muy corto, lo que ha hecho que el proceso sea difícilmente controlable. En otros países el fenómeno se desarrolló de manera más gradual y ya tienen segundas y terceras generaciones. La experiencia indica que la gente acaba ‘enganchándose’ a la sociedad con diferentes niveles de integración. Era de esperar que en España exista preocupación, porque, al principio, todos los inmigrantes tienen dificultades para sentirse parte del sistema. Ahora bien, todo depende de qué se entienda por integración.
- ¿A qué se refiere?
- A los requerimientos que formulen el Estado y las autonomías. No podemos exigir a un recién llegado que se convierta en catalán o en vasco de la noche a la mañana. Las políticas asimilacionistas son más difíciles para el inmigrante. Ya tiene que buscar casa, trabajo… Si encima debe transformarse en vasco de forma poco natural y muy rápida…
- ¿Cómo será la futura sociedad europea dentro de diez años?
- La inmigración crecerá, a pesar de los esfuerzos que se despliegan desde el ámbito de la política para controlarla. Y ello será así debido a dos factores determinantes: la demografía y el mercado de trabajo.
- La población europea envejece.
- Hará falta sangre nueva incluso en periodos de recesión. En la mayoría de los países europeos, la población nativa ocupa los empleos más cualificados, pero los que no requieren destrezas específicas permanecen sin cubrir. Son actividades que los autóctonos no están dispuestos a realizar. En Lodz (una ciudad de Polonia) ya están contratando a trabajadores de Ucrania porque los autóctonos no quieren los trabajos más básicos.
- Sin embargo, el ministro Corbacho ha dicho que no debe contratarse a extranjeros cuando hay 2,5 millones de parados.
- Aparentemente tiene sentido, pero sólo si se considera la nación como un sistema cerrado, algo que realmente no es. En la práctica, la transferencia de población desempleada a los empleos sin ocupar no es automática. Cuando se ha intentado aplicar esa política, se ha comprobado que sólo el 10% o el 15% de los parados están dispuestos a aceptarla. Aunque se limiten las cuotas de extranjeros, si el empleador comprueba que los parados no le hacen el trabajo, tirará de donde pueda.
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