VIZCAYA

Vizcaya atiende a casi un millar de jóvenes

El Correo, D. S. OLABARRI. Bilbao, 26-09-2008

El número de menores acogidos por la Diputación por encontrarse en situación de desamparo superó el año pasado la barrera del millar. En concreto, fueron 1.025 niños y adolescentes, según los datos facilitados en su momento por el diputado de Acción Social, Juan María Aburto. En algunos casos la institución foral asume la tutela del chaval de forma provisional, pero otras veces muchos siguen bajo la protección institucional «hasta cumplir la mayoría de edad o incluso después».
En la actualidad, existen unos 700 menores en acogida en medio centenar de centros y hogares de acogida. De estos jóvenes, cerca de la mitad son extranjeros que no han cumplido la mayoría de edad.
Los chicos que llegan a ser atendidos por la Administración lo hacen a través de diversos caminos. Es habitual que se produzcan situaciones de «incapacidad o imposibilidad de los padres» a la hora de atender sus necesidades básicas, lo que provoca situaciones de abandono. En este apartado se incluye desde hace unos años a los padres que no pueden controlar a sus hijos adolescentes por su agresividad o porque presentan trastornos de conducta. Los casos de maltrato físico, psicológico o abuso sexual son los más graves pero, también, «los menos frecuentes».
Compromiso solidario
En ocasiones, se combinan varios factores. De lo que los expertos no tienen duda es de que el mejor entorno para estos menores es una familia. En este sentido, uno 300 convivieron el pasado año con sus tíos o abuelos. Otros 96 chavales fueron acogidos por familias sin lazos de parentesco, un compromiso solidario que la Diputación quiere potenciar, y para ello lanza campañas año tras año.
Son, por lo tanto, unos 700 menores los que viven en acogida en Vizcaya. Seis de cada diez, según los datos del pasado año, están en plena etapa de la adolescencia. En total hay unos 50 centros y viviendas. Algunos están dirigidos exclusivamente a los inmigrantes. Y varios de ellos tendrán que adaptarse a la normativa del Gobierno vasco que regula las características y el funcionamiento de estas residencias en Euskadi.
El perfil de los jóvenes que llegan a Vizcaya ha cambiado. «Ha descendido el número de los que vienen del norte de Marruecos, Tánger y la zona portuaria, y aumentan los que proceden de un entorno rural. Su situación personal es mejor y son más jóvenes», algunos no han cumplido los 15. Aunque «su comportamiento es mejor» que el de los mayores, los responsables forales consideran «una realidad dramática que niños de doce años dejen a su familia arriesgando su vida».

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