TROMBA DE AGUA / LOS AFECTADOS

Abandonados en las lagunas del Gallinero

El Mundo, PABLO HERRAIZ, 24-09-2008

En un poblado cercano a la Cañada Real Galiana se han formado tres inmensas charcas que nadie achica, denuncian los vecinos, aunque se ha podido realojar a 34 de las 100 familias de gitanos rumanos Hace media hora que amaneció, pero en el poblado ya están desperezados. Muchos no han podido dormir en toda la noche. Otros lo han hecho en sus coches y furgonetas, en las chabolas de sus vecinos. Las casi 100 familias gitanas rumanas del poblado del Gallinero, cerca de la Cañada Real Galiana, han sido las que peor parte se han llevado con la tormenta del lunes.


Desde anteayer por la mañana, vecinos de la zona y los propios gitanos han estado llamando a los bomberos, pero de momento nadie ha achicado el agua. En lo que era la calle principal del poblado ahora hay una laguna que anega las casuchas. Sobre un metro y medio de agua flotan papeles, fotos, carteles viejos, botellas de basura y más de una rata muerta.


Pero todavía quedan cientos de ellas vivas, que corretean entre los niños. Ellos, acostumbrados, las persiguen como si matarlas fuera un juego. Raúl, que se llama así porque nació en España, no tendrá ni cinco años y se divierte con el agua y un balón mugriento. En medio de la principal laguna está la que era su casa, donde un día sus padres escribieron su nombre con un spray.


Su madre llora porque se han quedado dentro los pasaportes y el libro de familia, aparte de sus pocas pertenencias. Todas las familias que siguen aquí no saben cómo afrontar esto: los coches se han quedado metidos en medio de las tres nuevas lagunas. Las casas que estaban en las hondonadas son inaccesibles: como el Huracán Ike, pero en Vallecas Villa.


La Asociación de Vecinos La Colmena, de Santa Eugenia, dio la voz de alarma en la noche del lunes sobre la situación de estas familias: «A algunos los han llevado al poblado rumano de Fuencarral, pero a los que siguen aquí nadie les hace ni caso. Los bomberos no quieren venir a achicar el agua».


Sin desaguar


El mismo día de la tormenta, según algunos testigos, los Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, al que pertenece el poblado del Gallinero, acudieron allí, pero se marcharon sin achicar el agua ni rescatar los coches que están atrapados en las lagunas.


Ayer por la mañana todos los rumanos se quejaban de la falta de ayuda: «No le importamos a nadie», decían mientras miraban sus chabolas inundadas. El lunes acudió el Samur Social y realojó a 34 familias (unas 150 personas) en los campamentos rumanos de Fuencarral y el albergue de la Cruz Roja, pero ambos están saturados y el resto del Gallinero ya no tiene dónde ir. Muchas familias, por otra parte, no quisieron irse de su poblado, aunque sea a costa de vivir en una furgoneta rodeada de ratas.


Ayer por la mañana, después de que La Colmena llamara de nuevo al 112, los bomberos acudieron. Mientras estaban allí también lo hizo Javier Baeza, párroco de Vallecas. Según denunció, «los bomberos empezaron a achicar el agua de las lagunas con bombas, pero la Policía Municipal llegó y les dijo que se fueran, que el poblado era ilegal y que no había que achicar, y que además podía llover otra vez y no iba a servir para nada».


Tanto el párroco como La Colmena coinciden en que «esta gente necesita ayuda, pero como siempre Villa de Vallecas es el distrito olvidado por todos». Fuentes municipales dijeron que la razón de que los bomberos no achiquen el agua es que el barro hace imposible utilizar las bombas de extracción porque se bloquearían con el fango, y negaron que no se quisiera ayudar.

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