Familia lamenta falta de apoyo a obrero fallecido

El Universo, Ricardo Vasconcellos R., 17-09-2008

| NUEVA YORK, EE.UU.

Cayó de 5º piso.

“Mi hermano estaría vivo hoy si la persecución a los indocumentados no le hubiera impedido renovar su licencia de taxista”, expresó Teodoro Rodríguez, cuyo hermano, Miguel Rodríguez, murió el jueves pasado al caer desde el quinto piso de un edificio en el que laboraba en Manhattan.

Los hermanos Rodríguez llegaron de Cuenca hace 13 años y Miguel aprendió enseguida a manejar en el intrincado tráfico de Manhattan y Queens, lo que le permitió sacar su licencia y trabajar conduciendo un taxi.

Por ocho años Miguel se mantuvo en ese trabajo, lo que le permitió sostener su hogar, formado por su esposa, Bertha, y su hijo Kevin, de 7 años, y enviar dinero a su primogénito, Luis Miguel, de 17, quien se quedó en Cuenca, de donde son oriundos los Rodríguez.

Luego del 11 de septiembre del 2001 y de los atentados terroristas, las leyes de inmigración se endurecieron y empezó la persecución de los indocumentados orientada, inexplicablemente, a los latinoamericanos, absolutamente ajenos a los atentados y cientos de ellos víctimas mortales en el derrumbe de las Torres Gemelas.

“En Nueva York, la oficina de Motores y Vehículos le negó la renovación de la licencia por falta de papeles para demostrar su licencia legal. Miguel tuvo entonces que buscar trabajo en la construcción para poder sobrevivir con su esposa y sus hijos, y fue así que encontró la muerte”, explicó Teodoro.

“Él fue un hombre ejemplar. Trabajaba, pagaba impuestos, jamás estuvo en problemas y vio siempre por su familia. Su única diversión era ir los domingos a un parque donde jugaba voleibol. Pero eso no importa para las autoridades de migración”, dijo Teodoro.

El ecuatoriano se convirtió  en la víctima número 21 de los accidentes en el sector de la construcción por falta de adecuadas medidas de seguridad. Su cadáver fue velado el fin de semana y hoy será enviado a Cuenca para su sepultura.

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