Un marroquí muere en su bar de Guadalix de un tiro en la cabeza
El País, , 17-09-2008Nueva madrugada sangrienta en la región, en la que se han registrado tres muertes violentas en 42 horas. El último episodio tuvo por escenario un bar de copas, «El Búho», regentado por un ciudadano marroquí de 37 años, situado en Guadalix de la Sierra.
En el local el 40 de la avenida de Alejandro Rubio, pasada la medianoche de ayer, se desencadenó una discusión entre el dueño y un supuesto cliente, por motivos que se desconocen. Tras un breve rifirrafe, la reyerta acabó de la peor forma posible: el presunto parroquiano descerrajó un tiro al encargado. El disparo le alcanzó el rostro y la cabeza, provocándole una abundante hemorragia. Los escasos clientes, familiares y amigos de la víctima, se quedaron helados de espanto.
Sobre la una de la madrugada, Emergencias 112 recibió un mensaje que indicaba que había una víctima, pero el Summa no pudo hacer nada por ella:había muerto desangrada, informó ayer un portavoz.
Cuando la Guardia Civil llegó, dos hombres y una mujer se estaban peleando en la calle. La pareja indicó a los efectivos que la tercera persona había matado al dueño de «El Búho», cuyo cadáver se encontraba en el interior. De inmediato, detuvieron al presunto autor del homicidio, quien también resultó lesionado. Tenía levantado el cuero cabelludo y un traumatismo craneal. Sus heridas se las habrían provocado los allegados del fallecido, quienes al ver el fatal desenlace arremetieron contra él, indicaron fuentes de la investigación.
El agresor tuvo que ser trasladado hasta La Paz por una ambulancia del Summa, donde ingresó, custodiado, en observación. Se trata de un ciudadano español de 50 años. Los sanitarios también tuvieron que atender a la pareja, marroquí, por sendas crisis de ansiedad.
En «El Búho» quedaron restos de lo que parecía una partida de póker encima de una mesa, interrumpida bruscamente por lo sucedido.
Drogas y robo
Se da la circunstancia de que tanto el fallecido, S. S., como el presunto autor del disparo, D. C. R., tenían antecedentes penales. El primero, por menudeo de droga, y, el segundo, por lesiones y robo.
Los primeros indicios apuntan a un ajuste de cuentas, presumiblemente, relacionado con el tráfico de drogas, aunque no se descartan otras hipótesis. Otro de los aspectos que tendrán que ser aclarados es el de la pertenencia del arma.
En el pueblo algunos lugareños comentaban que «El Búho» llevaba poco tiempo abierto y que el dueño no vivía allí. Con este último, el número de crímenes registrados en la región hasta hoy, se elevan a 51.
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