Desafío

El Correo, Luis Obregón | Ortuella-Vizcaya , 17-09-2008

La fragmentación de la clase obrera convertida en enemiga entre sí por el simple hecho de vivir a un lado u otro de esas falsas realidades que son las fronteras y, disgregada en diferentes partidos o bien asociaciones, sólo sirve para falsos enfrentamientos de los que se beneficia el capital, que encuentra el terreno abonado para dar nuevas vueltas a la tuerca de la explotación. Ante tal disgregación de la clase laboriosa, las fuerzas del capitalismo neoliberal han sobrepasado todos los límites y se disponen a lanzar un nuevo y vergonzoso reto proponiendo el aumento de la jornada hasta las 60 ó 65 horas semanales.

Dicha propuesta ha sido acogida sin grandes escándalos. Una vez expulsados los inmigrantes y blindadas las fronteras, los trabajadores europeos se preparan para volver a ser esclavos sin espejismos ni eufemismos. ¿Por qué hemos de consentir que se borren de un plumazo conquistas tan esenciales conseguidas y reafirmadas a lo largo de muchos años de sacrificio y lucha? No cabe más que la contundente reprobación de quienes vayan a sufrir las consecuencias. El rechazo hará honrar a quienes se sacrificaron en conseguir buena parte de lo que hoy disfrutamos, que debemos defender cueste lo que cueste. Hacer la del avestruz supondría, aparte de la pérdida de dichas conquistas, la mayor ofensa a quienes nos las legaron, nuestros antepasados.

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