«La prostitución es una actividad ajena a la relación laboral», considera el Tribunal Superior
La Voz de Galicia, , 13-09-2008El ejercicio de la prostitución es «una actividad por cuenta propia, ajena a la relación laboral», según se desprende de una sentencia dictada por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia el 12 de marzo y conocida ahora. Con esta resolución, el tribunal ratifica el dictamen emitido en octubre del 2007 por el Juzgado número 5 de Vigo y desestima el recurso interpuesto por el abogado del Estado en representación de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social contra un club de alterne de Vilaboa (Pontevedra).
La sentencia argumenta que «el empresario no ejerce control ni retribuye ese alterne, que dependerá de un precio acordado previamente, de lo que sea habitual en esos ambientes o de la liberalidad del cliente, pese a que indudablemente se beneficia de él (cuanto más consumo, más ganancias) y obliga a esas “alternadoras” a adaptarse al horario de apertura del local».
Catorce extranjeras
Los hechos juzgados se remontan a la inspección realizada el 29 de marzo del 2007 por miembros de la Inspección de Trabajo, la Comisaría y la Guardia Civil de Pontevedra en el Hotel Club Ciros, de la empresa Pamifran, en la localidad de Vilaboa, donde sorprendieron a catorce extranjeras – nueve brasileñas, tres rumanas y dos paraguayas – . Estas mujeres carecían de permiso de trabajo y «ejercían la prostitución en las habitaciones alquiladas y ubicadas en el hotel y percibían directamente de los clientes una cantidad por cada consumición efectuada».
Según la sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior, estas mujeres, que «vestían de forma sexi, más o menos uniforme, con bodis, conjunto de dos piezas y zapatos de plataforma, y realizaban una actividad de alterne», aseguraron que estaban en el local «para tomar copas con los clientes» y que tenían libertad «para entrar o salir cuando querían».
Según el informe de los inspectores, los clientes pagaban 30 euros por cada copa, de los que 20 eran para la acompañante y 10 para el club, y las mujeres se alojaban en unas habitaciones subarrendadas a la empresa propietaria del club de alterne en Paredes (Vilaboa) y pagaban por ellas 50 euros diarios.
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