Denuncias cruzadas de agresiones entre una joven y un policía en la cola de inmigración
El Mundo, , 13-09-2008El agente acusa a la mujer, embarazada, de darle una bofetada, y ella de empujarla contra una pared La tensión que puede llegar a vivirse en las colas de renovación de documentación puede llegar a las manos y acabar en los juzgados. Así ocurrió el pasado 4 de septiembre en las dependencias de la Policía Nacional de la calle Mediodía de L’Hospitalet de Llobregat.
Aquella mañana, sobre las 11.40 horas, Jazmín Ivonne Jacome, una mujer ecuatoriana embarazada de cuatro meses y medio, acudió junto a su hijo de 15 años para entregar la documentación pertinente para que el menor tuviera la doble nacionalidad. Allí Jazmín se encontró con su hermana quien, junto a sus tres hijos, había acudido al mismo edificio para retirar los permisos de residencia de su familia.
Ambas se dirigieron al departamento de Nacionalidades, y comenzaron a preguntar por el funcionario que se encargaba de gestionarlas.Según consta en la denuncia que presentó la mujer en el juzgado, «le pregunté a dos funcionarios por el señor de Nacionalidades y me dijeron que había salido a tomarse un café y que luego vendría, pero que me esperase fuera».
Fue entonces cuando Jazmín y su hermana se dirigieron a unas escaleras en las que sentarse. «Desde allí vimos a un policía que estaba gritando y tratando mal a las personas que le hacían preguntas», explicó. Pocos minutos más tarde éste se les acercó – siempre según la versión de las mujeres que consta en la denuncia – , y «nos preguntó enfadado a quién esperábamos y yo le dije que al señor de Nacionalidades, y me supo decir que el señor no se encontraba y que no iba a estar hasta el lunes».
La mujer, desconcertada, le preguntó que cómo era posible eso si una funcionaria le había dicho momentos antes que el encargado de ese departamento llegaría en breve, a lo que el agente respondió que «lo que digan otros le daba igual y que nos largáramos de allí, gritándonos».
Entonces la mujer protestó diciéndole que «esa no era manera de tratar a la gente y que nosotras no somos animales», momento en que el policía, según la denuncia, se refirió a ellas como «sudacas de mierda, fuera de aquí y váyanse a la mierda». Jazmín le contestó que «nosotras nos vamos pero ya se puede ir usted también». Fue a partir de ese comentario cuando las palabras se quedan atrás y llegaron las manos.
Fuentes de la Policía Nacional explicaron al respecto que fue la mujer quien propinó una bofetada al agente. Pero la mujer obvia este aspecto y dice que fue el policía quien directamente la empujó contra una pared, produciéndose una lesión en la cadera, y luego le apretó el brazo, causándole un moratón que a día de hoy todavía es visible.
La hermana de Jazmín, por su parte, asegura que el policía «me cogió del cuello y me retorció el brazo», motivo por el que todavía ayer lo llevaba vendado. Según explicaron ambas a EL MUNDO, «hay una gran cantidad de testigos que pueden corroborar lo que allí pasó porque en aquel momento había mucha gente en aquellas dependencias junto a nosotras, y la agresión tuvo lugar ante todo el mundo».
Por estos hechos Jazmín – quien asegura que también vio cómo el policía cogió por el cuello a su hijo adolescente – y su hermana quedaron detenidas, pero finalmente quedaron en libertad, pocas horas más tarde, sin pasar a disposición judicial. El motivo de que así fuera fue «el estado de gestación de la mujer», según explicaron las fuentes policiales consultadas anoche por este diario. Así, sólo se obligará a Jazmin, a partir de ahora, a comparecer ante el juzgado cada vez que éste lo requiera hasta que tenga lugar el juicio. Porque ha sido acusada de un delito de desobediencia a un agente de la autoridad a raíz de la supuesta bofetada. Fuentes policiales añadieron sobre el caso que el policía la redujo «para que la mujer no siguiera agrediéndole a él».
Mientras el juzgado investiga el caso y la Policía recaba más pruebas para completar el atestado y saber qué es lo que ciertamente ocurrió, Jazmín acudió a denunciar los hechos a los tribunales.También dijo que se ha puesto en contacto con SOS Racismo para alertar sobre estos hechos. «Tengo miedo a que todo esto pueda afectar a mi estancia aquí, con lo mucho que me ha costado», explicó.
Cuando finalmente abandonó las dependencias acudió al Hospital General de L’Hospitalet, en el que se le detectó «un hematoma en brazo izquierdo» y «dolor a nivel sacrococcigeo», lesiones que coincidían con las que describió.
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