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De la patera a la plata

El marroquí Abderraman Ait Khamouch, nacionalizado español, logra el segundo puesto en los 1.500 metros seis años después de que entrara en el Estado huyendo de la pobreza y con su brazo derecho mutilado tras caer en un pozo. Texto y foto Efe

Deia, 11-09-2008

eL joven atleta español de origen marroquí Abderraman Ait Khamouch, que llegó a España en una patera cuando era aún un adolescente, se colgó ayer la plata en la prueba reina del medio fondo, los 1.500 metros. En su segunda competición internacional, el prodigioso mediofondista, al que le falta el brazo derecho, se quedó a las puertas del oro tras correr encerrado buena parte de la carrera y remontar con un explosivo final.

Su marca fue de 3:53.46, la mejor de la temporada, y sólo sucumbió ante el keniata Abraham Tarbei, que con 3:52.50 estableció una nueva plusmarca mundial. El bronce fue para el argelino Samir Nouioua con 3:53.63.

Nacido en 1986 en la desértica Mellab, la miseria fue quien dejó a Ait sin su brazo derecho a los ocho años, cuando cayó a un pozo y la falta de asistencia sanitaria adecuada desembocó en una gangrena y en la posterior amputación. “Ha sido un tiempo largo, de sacrificio, de luchar. Si quieres la miel tienes que aguantar las picaduras de la abeja. Querer es poder”, dijo el atleta, en referencia al recorrido que ha hecho en estos seis años, desde que llegó de forma ilegal en una patera al Estado español.

El atleta reside actualmente en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat (Barcelona) y es el primer atleta paralímpico al que el Gobierno le concedió la nacionalidad española. Su ídolo, cómo no, es Hicham El Gerrouj, plusmarquista de los 1.500 con 3:26.00.

Además, confía en poder seguir ayudando a su hermano de 15 años, que vive en un centro de acogida en Euskadi, y que es también atleta, pero de fondo. “Yo le ayudo en lo que puedo”, señaló el atleta, quien destacó que “la vida sin padres es muy dura”. Su madre, en el desierto, le ha dicho que le ha visto por la tele, dice emocionado. “Se buscó la vida (para verme), allá en medio de las dunas, la calor, los camellos, allí es que no hay nada, no hay esperanza”, apuntó.

El mediofondista, que “irá a por todas” también en los 800, confió en que alguien quiera tras estos Juegos ser su patrocinador para poder seguir entrenando y compitiendo, aunque aseguró que también se centrará en seguir estudiando, seguramente informática.

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