«Ousmane se desangró como si fuera un perro»
Los inmigrantes justifican la violencia en Roquetas en el abandono de la barriada
La Razón, , 09-09-2008J. V. Echagüe
madrid – Se trataba de un joven de 28 años, con los papeles a medio regularizar tras su llegada a España hace 3 años, trabajaba como peón agrícola y era un «pedazo de pan», según las profesoras de los Padres Blancos de Roquetas de Mar que se encargaban de enseñarle castellano. Éste es, a grandes rasgos, el retrato de Ousmane Kote, el joven senegalés cuya muerte el pasado sábado ha provocado que la Barriada de las 200 viviendas, enclavada en la localidad, viva en estado de guerra. La madrugada anterior, cientos de vecinos trataron de quemar dos casas relacionadas con el presunto culpable, montaron barricadas en las calles y lanzaron botellas y piedras a los bomberos y las Fuerzas del Orden en una batalla campal de varias horas, arrojando como saldo cuatro detenidos y tres guardias heridos.
Un agente será operado
En la madrugada de ayer, se repitió el escenario: tras una tarde de aparente calma, la caída accidental de un vecino y la llegada de los servicios sanitarios provocó que, durante la madrugada, varios subsaharianos la emprendieran a pedradas y botellazos con la ambulancia que pretendía auxiliarle. Del mismo modo, hubo cuatro nuevos agentes heridos. Uno de ellos deberá ser operado para reconstruir su oreja tras ser alcanzado con una piedra que fue lanzada por una honda. Además, cuatro personas más – dos senegaleses y otros dos de Guinea – Bissau – fueron detenidas.
En definitiva, una espiral de violencia que el mismo Ousmane no hubiera querido que se produjera. El relato de los hechos de varios vecinos y recabado por este diario arroja un poco de luz sobre la muerte del joven, que residía junto a su primo y otras cuatro personas más en un piso de la barriada. Sí que es cierto que Ousmane intercedió en una pelea, pero no se trataba de una disputa por tráfico de drogas, sino de un «pique» banal «que podría haberse evitado», comentan.
En torno a las 21:45 horas, un joven de nacionalidad española tiró agua desde la ventana de su piso a la calle, salpicando a un hombre natural de Senegal. Tras increparse mutuamente, comienza una fuerte discusión que provoca que el vecino baje a la calle.
El chico que arrojó el agua pide refuerzos y llama a un amigo suyo conocido como el «gitano», también español, que suele trapichear con drogas por el barrio. No es de raza gitana, tal como se dijo ayer – varias asociaciones de gitanos expresaron su «temor» por este hecho – , sino que simplemente se trata de un apodo. A ellos dos se les une también un ciudadano marroquí.
En ese momento aparece el fallecido, que según relató uno de sus compañeros de piso había salido a la calle para llamar por teléfono a su familia. Cuando ve la situación, trata de poner paz.
Comienza así una disputa entre cinco. Parecía que la pelea había terminado cuando el senegalés que resultó empapado golpea al «gitano» y éste regresa a su casa.
Allí, el presunto homicida coge un cuchillo y vuelve a la calle. A su vez, Ousmane, que se había refugiado en casa de unos conocidos, baja a la calle cuando creía que se habían enfriado los ánimos.
Cuando el «gitano» se cruzó con Ousmane, le provocó dos cortes, uno en el hombro y otro en la mano, «que no parecían mortales de necesidad». A partir de ahí huyó y todavía sigue en paradero desconocido.
Finalmente, varios vecinos trataron de practicarle un torniquete a Ousmane en la calle, mientras otros llamaban a la Policía y los servicios médicos. Y es aquí donde surgió la chispa: mientras el subdelegado del Gobierno en Almería, Miguel Corpás, defendió la celeridad de médicos y autoridades, los vecinos sostienen que «tardaron más de hora y media» y que, finalmente, Ousmane «acabó por morir desangrado como un perro», dijeron.
Ésa fue una de las denuncias de los cerca de 300 inmigrantes que se congregaron en la mañana de ayer frente al Ayuntamiento de Roquetas de Mar. Consideran que la Barriada de las 200 viviendas sufre un «abandono y desinterés» por parte de las autoridades. Y es que muchos vecinos de esta barriada, en principio una zona obrera que ha terminado por constituirse en un gueto inmigrante, denuncian que muchas de sus llamadas telefónicas por los graves problemas que se viven en la zona – drogas, prostitución, etc. – ni siquiera son atendidas.
«Barrio sin ley»
«No es una zona de extrarradio, es un barrio integrado en Roquetas de Mar. Las autoridades deben unirse a los agentes sociales y buscar una mejora», afirman. Y recuerdan: «Hay un letrero en el barrio que, nada más entrar, dice: ?Barrio sin ley?». Durante estos días, un dispositivo más fuerte que el desplegado el pasado domingo,, con más de 100 efectivos del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, estará presente en la barriada hasta que el municipio recupere la «convivencia habitual»
El alcalde de la localidad, el «popular» Gabriel Amat, descartó ayer que los disturbios se hayan debido a un «brote racista». «Roquetas es un ejemplo de convivencia e integración», afirmó el primer edil. Del mismo modo, Amat consideró que estas revueltas han sido «hechos aislados» que «se producen todos los días en cualquier nación».
La misma opinión expresó ayer el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que aseguró en una entrevista concedida a Onda Cero que los incidentes fueron «hechos aislados» y que países como Italia o Francia «los viven todos los fines de semana».
Otro de los que se pronunció fue Enrique Múgica. El Defensor del Pueblo ha abierto una investigación sobre los sucesos de Roquetas. Múgica apuesta por «salvaguardar la completa integración de los inmigrantes en el ámbito de la convivencia democrática». Además, su institución recomienda «prevenir cualquier brote de violencia, especialmente la que pueda proceder de prejuicios racistas y xenéfobos».
De hecho, Enrique Múgica no ocultó su «inquietud» por la muerte del joven senegalés y las violentas revueltas a las que ha dado pie.
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