Impune tráfico de migrantes

‘Polleros’ y sicarios se conjuntan para proteger el negocio del tráfico de extranjeros ante el presunto cobijo de las autoridades

El Universal, 08-09-2008

EL CEIBO, Tab.— La apacibilidad que reina en las vacías instalaciones de este cruce fronterizo oficial contrasta con el impetuoso paso de indocumentados que se registra a lo largo de la frontera de Guatemala con Tabasco.


Miles de centroamericanos, sudamericanos y cubanos evaden esta garita internacional con su incipiente funcionamiento, al internarse ilegalmente al país por potreros, montañas y ríos del municipio de Tenosique, guiados por contrabandistas que han establecido su santuario en los municipios fronterizos de los dos países.

La nula vigilancia a lo largo de los 130 kilómetros de frontera de Tabasco con Guatemala facilita a los extranjeros transitar de un país a otro.

Un agente de la Secretaría de Seguridad Pública del estado comenta sobre la presencia del crimen organizado. En voz baja, señala que Los Zetas, sicarios del cártel del Golfo, reinan y realizan aquí sus actividades con toda impunidad.

La red de polleros en ambos lados de la frontera, controlada por el crimen organizado, junto con el trasiego de droga, armas y secuestros en esta zona, tiene atemorizados a los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM), quienes se han retirado del “negocio” que ellos manejaban antes, denuncian organismos defensores de inmigrantes.

La noche del 1 julio de 2007, incluso un comando de hombres armados llegó hasta la delegación local del INM de Tenosique a rescatar un camión con los ilegales que transportaba y dejó la amenaza de que dejaran de meterse con los polleros, de lo contrario les costaría caro.

La patrulla de la policía municipal que apoyaba en la seguridad frente a las oficinas migratorias, desde esa fecha, se retiró del lugar.

Ni las autoridades ni los agentes del INM accedieron a hablar sobre el tema, pero es un hecho que prevalece el temor entre el personal de esa institución por las amenazas recibidas de la delincuencia que opera en la región conformada por los municipios de Tenosique, Balancán y Emiliano Zapata.

En Tenosique, la gente nota que cualquier empleado del INM está metido en el tráfico de indocumentados. “Tienen las mejores casas y vehículos de la comunidad, que con su salario difícilmente podrían lograr”, señala Jorge de la Cruz, presidente del Comité Ciudadano de Derechos Humanos de Tenosique (CCDHT) y también defensor de inmigrantes.

Dice que ante el acoso a los polleros por parte de Los Zetas, para que les paguen una cuota por permitirles realizar su actividad, se han incrementado las tarifas que cobran a los ilegales para trasladarlos a la frontera norte.

El comentario que corre entre los agentes del INM, es que en el próximo retiro voluntario solicitarán su baja, “pues esto ya no es negocio”.

Cada aseguramiento de ilegales que realizan provoca temor entre los agentes, ya que ignoran si están afectando a la banda que domina el tráfico de extranjeros.

El 3 de mayo pasado, cuando fueron asegurados dos ilegales brasileños, los agentes del INM denunciaron que fueron perseguidos por gente armada cuando trasladaban a Villahermosa a los sudamericanos.

Hace unos meses, las Fuerzas Armadas y federales informaron de la aprehensión de Mario Alberto Ponce Salazar El Pilín, jefe de una célula del cártel del Golfo, que operaba en la región de la frontera sur de Tabasco, preso en un penal de máxima seguridad.

Más tardaron en detenerlo que en ser reemplazado y, de esta manera, la industria del tráfico de ilegales continúa.

 

 
 

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