INCIDENTES EN UNA ZONA CONFLICTIVA / Los hechos
Graves disturbios en Roquetas tras ser apuñalado en una reyerta un senegalés
El Mundo, , 08-09-2008Según los vecinos, la víctima medió en una disputa entre dos personas por tráfico de drogas en el conflictivo barrio de las 200 Viviendas El apuñalamiento de un senegalés la noche del pasado sábado en el barrio de las 200 Viviendas de Roquetas de Mar (Almería) desató la furia de sus compatriotas subsaharianos, provocando una auténtica batalla campal durante más de cinco horas. La Guardia Civil detuvo a cuatro personas, de entre 19 y 33 años naturales de Guinea Bissau, Nigeria y Sudán por desórdenes públicos, atentado y resistencia grave a la autoridad.
El desencadenante de los hechos fue una reyerta en la calle Pedro Salinas, sobre las 23.15 horas, en la que O. K., de 28 años, recibió una puñalada que acabó con su vida. Fuentes oficiales informaron de que la trágica disputa podría haber estado motivada por un ajuste de cuentas por el tráfico de drogas. Sin embargo, los vecinos de la zona mantienen que el fallecido, un joven muy querido, se implicó en el conflicto para tratar de apaciguar una pelea entre compatriotas suyos y gitanos que trapicheaban con droga, aunque el autor del apuñalamiento no es de esa etnia.
Cuando las autoridades policiales y los servicios sanitarios llegaron al punto en el que se produjo la reyerta, tan sólo pudieron confirmar que ya había fallecido el inmigrante, que vivía desde hacía al menos tres años en España con su mujer y sus dos hijas y que estaba tramitando el permiso de residencia.
El levantamiento del cadáver y su posterior traslado al Instituto de Medicina Legal de Almería tuvo que esperar hasta pasada ya la medianoche. La herida por arma blanca fue provocada por una persona, de origen español, que se encuentra en paradero desconocido, aunque ya ha sido identificada, según fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Almería.
La muerte de su compatriota enfureció a un gran número de subsaharianos que decidieron salir a la calle y cortar el acceso a algunas vías adyacentes al domicilio de la víctima, ubicado junto a la Plaza de Andalucía. «Estamos hartos de que por las noches armen follón y vengan a molestar. Aquí venden droga día y noche . El problema son los gitanos», explicaron los subsaharianos durante la mañana de ayer.
Para sofocar los altercados, que poco a poco fueron incrementándose, un total de 20 patrullas de la Policía Local y la Guardia Civil se desplazaron a la calle Blas Infante, principal arteria de las 200 Viviendas. Los agentes, que fueron recibidos a pedradas y botellazos, constataron que se estaban produciendo daños al mobiliario urbano y una quema de contenedores de basura.
A medida que transcurría la noche, los incidentes se fueron recrudeciendo y la violencia empleada por los subsaharianos, que llegaron a organizar barricadas, era cada vez mayor. No sólo los contenedores de basura fueron pasto de las llamas; también incendiaron varios vehículos aparcados en las inmediaciones.
Todos ellos ardieron durante más de dos horas, puesto que los exaltados impidieron a los bomberos intervenir en su primer intento, que se produjo alrededor de las 2.45 horas. Tanto ellos como los agentes tuvieron que abandonar la zona temporalmente ante los ataques recibidos. Los congregados lograron prender fuego a seis coches oficiales y producir heridas leves a tres agentes.
Cuarenta y cinco minutos después, la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Almería, provista de material antidisturbios y con apoyo de un helicóptero del Servicio Aéreo del Cuerpo, tuvo que intervenir. Los incidentes se trasladaron hasta dos viviendas que, según la Guardia Civil, podrían ser de familiares del presunto autor de la puñalada, y que acabaron totalmente calcinadas. Los efectivos antidisturbios tuvieron que emplearse a fondo para facilitar el paso a los bomberos y poner fin a los intensos desórdenes callejeros, consiguiendo restablecer el orden público sobre las 05.00 horas.
El portavoz del Cuerpo de Bomberos del Poniente tildó ayer los disturbios de «batalla campal». Según explicó, dos vehículos autobomba quedaron destrozados y los bomberos «ni siquiera llegaron a bajarse de sus camiones», pues «aquello parecía más bien una emboscada».
La Guardia Civil mantenía anoche clausurados los accesos al barrio con un dispositivo especial. Pese a ello, anoche se reprodujeron los incidentes y pasadas las 22.30 horas, «grupos de jóvenes subsaharianos», según testigos del barrio, aprovecharon la llegada de una ambulancia que auxiliaba a un vecino que se había caído en plena calle para quemar contenedores y lanzar piedras contra los camiones aparcados. Un agricultor mostró a este periódico los cristales de su vehículo destrozados en las cercanías de la calle Casablanca. Allí, pasadas tres horas seguían ardiendo los contenedores bajo el foco del helicóptero policial, que patrullaba muy bajo sobre las 200 Viviendas.
El apuñalamiento y los disturbios caldearon los ánimos de los vecinos, quienes durante toda la jornada observaban atónitos la afluencia de periodistas y agentes y mostraban su repulsa a los «traficantes de droga» y en pedir, a gritos, justicia por la víctima del apuñalamiento.
Según fuentes de la Comandancia Provincial de Almería de la Guardia Civil, el presunto homicida de O.K. sería un residente del barrio que logró fugarse sin que al cierre de esta edición hubiera sido localizado.
Los detenidos en los altercados, A.C., de 33 años, y P.G. de 30 años, ambos naturales de Guinea Bissau; B.O., de 31 años y natural de Nigeria, y E.F., de 19 años y de origen sudanés, pasaron a disposición judicial.
Los disturbios de ayer en esta barriada podrían estar provocados por los problemas de convivencia motivados por la droga. Según los vecinos, al caer la tarde la zona se transforma: en la calle hay pequeñas peleas «que nunca han llegado a mayores» y el ruido reina toda la noche. Roquetas, donde conviven unas 90 nacionalidades, nunca había vivido un altercado de estas dimensiones.
elmundo.es
Vídeo:
Indignación en el barrio de las 200 Viviendas.
Un barrio multirracial
N. S.
En el barrio de las 200 Viviendas de Roquetas de Mar convive casi un centenar de nacionalidades. La mayoría son inmigrantes subsaharianos llegados para trabajar en los invernaderos del poniente almeriense. En este multirracial núcleo, construido en la década de los 70 para albergar a 200 familias, residen en la actualidad entre 6.000 y 8.000 personas, una cifra difícil de calcular incluso para las autoridades locales, incapaces de controlar en el censo municipal el tránsito de personas que se desplazan de un lado a otro en busca de trabajo.
La población inmigrante que se ha ido asentando ha desplazado a los oriundos del lugar. Locutorios, ultramarinos, bares, peluquerías y demás comercios son regentados, sobre todo, por africanos. Si bien la multiculturalidad del vecindario no había sido motivo de graves conflictos interraciales, lo ocurrido ha descubierto un problema latente de un barrio abocado a la marginalidad, con escasa presencia policial y acostumbrado a convivir con la droga.
«Más tarde o más temprano tenía que pasar. Se veía venir»
M. LOPEZ
ROQUETAS. – «Más tarde o más temprano tenía que pasar. Se veía venir». S. H., una vecina de las 200 Viviendas de Roquetas de Mar, describe así la situación que viven los residentes de esta aglomeración urbana. Según explicó ayer a EL MUNDO, gran parte del vecindario está «harta» de los conflictos que se generan cada noche en las arterias principales.
«Todas las noches ocurre algo, aunque nunca se había cobrado una vida una reyerta en las 200. Estamos hartos, mi madre quiere trasladarse por el peligro que supone y cuando a mis amigos les digo dónde viven me dicen: ‘chacha, qué sitio tan chungo’, relataba la vecina, que aseguró que la pelea en la que murió el senegalés se originó por «temas de droga».
En cuanto a los altercados, sus palabras no podían ser más descriptivas: «Fue impresionante. Cuando llegaron los bomberos, la ambulancia y los policías no dejaban entrar a nadie. Les tiraban piedras. ¡Fue una batalla campal!».
Por su parte, el secretario de la asociación de senegaleses, Abdoulade Troure, aseguró que en este barrio existe tráfico de estupefacientes. «Aquí se vende droga día y noche. Con el alcalde y los políticos no tenemos ningún problema, lo peor son los gitanos, por las noches vienen a molestar a los trabajadores y arman mucho ruido», señaló el vecino, que, llorando, pidió justicia por el «asesinato» de O. K. «El sólo fue a separar en una pelea», apostilló.
«Vienen a por droga»
Una vecina de uno de los dos edificios afectados por las llamas detalló cómo los disturbios le impidieron regresar a casa durante la noche del sábado. «Estaba en casa de mi nuera y allí tuve que dormir, porque era imposible volver. Cuando esta mañana hemos llegado, no sabíamos qué nos podíamos encontrar en casa», explicó.
Los vecinos de uno de los supuesto puntos de venta de drogas que fueron pasto de las llamas corroboraron la versión oficial. «Aquí por las noches siempre vienen a comprar droga. Siempre es igual. Constantemente se oye cómo tocan a la puerta», aseguraron.
Las peleas no son una novedad en la rutina nocturna de esta barrio de Roquetas de Mar, pero sí las armas, según los vecinos. «Hay peleas, como en todos lados, pero aquí las cosas siempre se han solucionado a golpes, puñetazos y patadas, nunca con armas», explicaron dos jóvenes, que confesaron que, cada noche, su familia bloquea todas las puertas y ventanas de sus viviendas, a pesar del calor estival, «para evitar que pase cualquier cosa».
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