"De Senegal apenas salen cayucos; se ha controlado mucho la inmigración"

Diario de Noticias, maría olazarán, 04-09-2008

pamplona. Llegó el pasado 2 de julio a Senegal y sólo pensar en el día de su regreso le llena de tristeza. Y es que a la joven Sara Ciriza Beortegui (Aoiz, 17 de septiembre de 1982) no le ha defraudado en absoluto el destino que eligió al finalizar el curso en la Escuela Diplomática. “Estoy feliz, aprendiendo muchísimo y viviendo una gran experiencia”, asegura Ciriza, que en octubre se incorporará al Ministerio de Exteriores en Madrid.

¿Por qué Senegal?

Quería ir a África. Nunca había estado y tenía curiosidad. Las opciones que me ofrecían eran los países del Magreb, que no me apetecía tanto, Senegal, Costa de Marfil y Camerún. Conocía a la chica que había estado el año pasado en Senegal. Me dijo que había estado muy bien y lo pedí.

¿Tuvo mucha competencia para elegir este destino?

El curso lo hicimos 47 personas y se elegía por escalafón. A mí me tocaba elegir un poco tarde, pero la gente en general no quería ir a África. Prefería destinos europeos, algo que me sorprendió ya que para dos meses creo que es una gran experiencia optar por un destino como Senegal. Más exótico.

¿Cómo es el cambio de pasar de Aoiz a Dakar?

(Risas). Estoy encantada. Al llegar cuesta un poco, pero no me impactó tanto como pensaba. Por lo menos al principio, quizá porque iba con la idea de que me iba a dar más impresión. Pero poco a poco vas viendo los cambios y que las cosas son muy diferentes. En Dakar, la zona de las embajadas es muy moderna. Tengo acceso a Internet, algo que no consigues en muchos países africanos. Pero cuando sales de aquí si que ves cosas que sorprenden: lo que comen, cómo viven…

Cuénteme un día normal.

Mi horario es de 8 a 14 horas, y la verdad es que es un trabajo bastante tranquilo. Tengo que elaborar algún informe, modificar la monografía del país (que se cuelga en la página web de la embajada) y cosas así. Pero para el poco tiempo que llevo me han tocado cosas muy interesantes. Estuvo el secretario de Estado de Asuntos Exteriores y me tocó acompañar a toda la delegación, y estuvimos con el presidente de Senegal. También vino Artur Mas, de Convergencia Democrática de Catalunya, y le acompañé a los sitios que quería visitar. Vino con un padre escolapio y el embajador me dijo que estuviese con ellos. Gracias a estas visitas conocí lugares del país en los que no hubiese estado de otra manera.

Además, un día a la semana voy a un orfanato (que lo lleva Sor Justina) en el que hay unos 52 niños cuyas madres han muerto o no se pueden ocupar de ellos. Despues de cuidarlos durante el primer año, los devuelven a sus familias. Juego un rato con ellos (son bebés de meses y necesitan continuamente abrazarte…, es un poco triste…), les doy de comer, cambio pañales… ¡Soy muy patosa!

¿Cómo se lleva con el embajador Fernando Morán Calvo Sotelo?

Genial, es un cielo. Me está tratando muy bien, intenta que vea todo lo posible…

¿Cómo disfruta de su tiempo libre? Por aquí hay bastantes españoles que están trabajando en cooperación y otros que cooperan por su cuenta, en ONG, y la verdad es que organizan bastantes fiestas…

Vamos que está muy integrada…

Sí, estoy muy contenta. El otro día les mandé un mensaje a mis padres y les dije que me da mucha pena volverme. El ambiente es muy bueno y estoy muy a gusto.

Después de tres años empollando sin descanso por fin puede poner en práctica todo lo estudiado. ¿Está siendo como esperaba?

Estoy aprendiendo mucho y estoy poniendo en práctica más o menos lo que pensaba que iba a hacer. Mi trabajo se basa, sobre todo, en observar. El trabajo en la embajada es más político que en el consulado y estoy viendo los temas que realmente interesan aquí, que son inmigración y cooperación. Es muy interesante verlo de cerca porque la cooperación es algo tan abstracto y estoy comprobando cómo funciona.

A veces saltan casos sobre fraudes o falta de transparencia en cooperación. ¿Cómo se vive esta cuestión en Senegal?

Aquí hay transparencia y la cooperación está bastante controlada. Hay muchas ONG de diferentes países y se echa en falta un poco más de coordinación para poder llegar a todos.

¿Qué impresión le ha dado el país?

La gente es muy tranquila, no son violentos en absoluto. Conviven sin problemas etnias diferentes los Wolof, que son musulmanes, y los Viola que están al sur y son católicos. No son fundamentalistas, la mayoría son musulmanes pero la religión se vive en el ámbito privado. En la zona en la que vivo están, en general, los senegaleses que viven del turismo y de la venta ambulante por lo que te persiguen por la calle para venderte cosas… Son muy hábiles con la palabra y si te dejas te llevan a su terreno. Y es fácil que te timen. Pero son buena gente, amables y, por lo que me han contado y he ido descubriendo en las zonas no turísticas son muy hospitalarios, tolerantes, solidarios y pacíficos.

¿Hay mucha pobreza?

Sí hay pobreza, pero creo que no miseria. No se ve que la gente pase hambre. Importan mucho arroz pero viven también bastante del pescado. Sin embargo, la subida de los precio de las materias primas se está notando bastante y por ello el programa mundial de alimentos se está aplicando más. Asimismo, se ha puesto en marcha el Plan Goana cuyo objetivo es reforzar la agricultura y el subsidio alimentario para todos.

¿Cómo vivió el asalto al autobús español que se produjo en julio?

Coincidió con la visita del secretario de Estado de Asuntos Exteriores así que había varios miembros del cuerpo diplomático español. En cuanto se enteraron empezaron a estudiar las posibilidades de actuación y nos pusimos en contacto con los cooperantes que hay en esa región para ver qué estaba pasando. Estaba la prensa y a mí me tocó entretenerles un poco mientras se decidía qué hacer aunque en seguida se enteraron por Madrid. Aparecieron por la embajada ocho personas y se hizo lo posible para ver cómo podían volver a casa. Vi de cerca cómo se actúa en una emergencia consular.

¿Qué imagen tienen de España?

Nos adoran y respetan muchísimo porque España está reforzando la cooperación. Senegal se ha convertido en un país de capital importancia para la política española por el tema de las migraciones. Es la misión diplomática más amplia de África, después de la de Marruecos. Se han hecho avances tan importantes en materia de cooperación al desarrollo y de lucha contra la inmigración ilegal, que ya apenas salen cayucos desde aquí… La cooperación de la Policía española desplazada con las autoridades senegalesas es un modelo a seguir.

Después de Senegal, ¿qué otro destino le atrae?

Ahora que no tengo responsabilidades familiares me gustaría ir a destinos más complicados.

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