Los inmigrantes ven imposible hoy un presidente en España pero no descartan que lo sea un latinoamericano en 20 o 30 años

España deberá esperar

La Vanguardia, , 02-09-2008

ANXO LUGILDE – Santiago

El derecho al voto de los inmigrantes aceleraría su entrada en cargos institucionales

Una generación multirracial y los hijos de inmigrantes cambiarán las cosas en Europa
Cuando en 1997 el cineasta vasco Juanma Bajo Ulloa incluyó en Airbag a un lehendakari negro, los extranjeros apenas representaban el 2% de la población española y los nacidos en África eran menos de un cuarto de millón, según el padrón de 1998. Hoy, los extranjeros suponen el 11% y están inscritos casi un millón de africanos. Pero la elección de un presidente del Gobierno español de una minoría étnica todavía resulta utópica, aunque no hay que descartarla para una próxima generación, dentro de como mínimo 20 o 30 años, según coinciden en señalar políticos de origen inmigrante y politólogos. A priori, el Obama español lo tendría más fácil si es latinoamericano que si se trata de un magrebí, que debería ser laico, o un subsahariano, pero dependerá de su capacidad para progresar dentro de los partidos.

“Hay que tener en cuenta las diferencias entre nuestro sistema parlamentario y el presidencialista de Estados Unidos. Aquí tiene más importancia el partido y allí, el candidato”, apunta el politólogo Fernando Vallespín, ex presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas. Agrega que la sociedad norteamericana está vertebrada a partir de las minorías. De todos modos, cree que en España hay, de cara al futuro, mejores condiciones para la reproducción del fenómeno Obama que en el norte de Europa, al existir “un modelo más abierto, como lo muestra la distinta manera en que se hizo la colonización de otros continentes”.

Para valorar las oportunidades dentro de los partidos, un elemento fundamental reside en las dimensiones del electorado que puedan arrastrar los candidatos de etnias y culturas distintas. Por eso Ignacio Lago, profesor de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra, considera fundamental “la concesión del derecho al sufragio a los inmigrantes”. “Ahora – dice- los partidos no ven valor añadido en la presentación de candidatos inmigrantes, que son muy pocos”. Lago apunta que las encuestas confirman que los latinoamericanos son aceptados con mayor facilidad.

Ante esa idea se rebela Mohamed Chaib, diputado del Parlament de Catalunya por el PSC desde el 2003: “Puede haber una tendencia favorable para el latino, que tiene la ventaja del idioma y la afinidad cultural, pero individualmente es distinto. Además, hablamos del futuro, de los niños ya criados aquí”. Pero cree que debe transcurrir más de medio siglo para que el inquilino de la Moncloa sea de una raza distinta de la blanca.

“Ni siquiera Estados Unidos está preparado para un presidente negro. Obama va a fracasar”, pronostica el alcalde de Muras (Lugo), el sirio Isaam Alngam Azzam, que lleva casi dos décadas al frente de este municipio, al que llegó como médico. Está convencido de que “en 20 o 30 años todo va a cambiar en Europa, con una generación multirracial”.

Alngam pertenece al PP, al igual que Juan Antonio de la Morena, al que las televisiones bautizaron como el Obama español al ser el primer alcalde negro. Preside el Ayuntamiento de Villamantilla, un pequeño pueblo de Madrid, en el que su abuelo, su padre y su tío ya ocuparon cargos. Él nació en Guinea Ecuatorial. Cree en el “efecto demostración” que se producirá cuando haya un buen número de inmigrantes en cargos políticos desde los que muestren su capacidad.

“La prueba de fuego está en el ámbito local”, afirma Lorenzo Cachón, presidente del Foro para la Integración Social de los Inmigrantes, firme partidario de la reforma de la Constitución para permitir la participación política de los extranjeros en los municipios.

Los inmigrantes ocupan cargos en cuentagotas. Yolanda Villavicencio, nacida en Colombia, entró en la Asamblea de Madrid por el PSOE, partido que acaba de incluir en su ejecutiva federal a Bernarda Jiménez, de origen dominicano. Son los primeros escalones hacia la Moncloa, aunque no hay que olvidar que en esa carrera incluso un vasco o un catalán lo tienen difícil, como lo muestra la historia reciente de España.

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