De patera a colchoneta playera
El buen tiempo anima a los inmigrantes a echarse al mar en cualquier tipo de embarcación Las mafias han abierto nuevas vías por el Mediterráneo para evitar los controles del Estrecho
La Razón, , 21-08-2008Irene Fernández
madrid – El drama de la inmigración ilegal constituye un fenómeno que cada día se hace más patente en España, pese a que los datos facilitados por el Ministerio del Interior reflejen que la llegada de pateras ha disminuido un 54 por ciento desde 2004. Sin embargo, no dejan de sorprender las formas en las que intentan cumplir el sueño de entrar en España: siete inmigrantes a bordo de una colchoneta de playa han sido localizados esta semana cerca de la costa. Otros dos fueron interceptados ayer en una embarcación hinchable. El buen tiempo anima a los inmigrantes a echarse al mar. Otros prefieren recurrir a las mafias, que se las ingenian para encontrar de nuevas rutas libres de patrullas costeras.
Rígidos controles
Desde septiembre de 2007 hasta ahora, el rígido control fronterizo en el Estrecho ha provocado que los cayucos corrijan su trayectoria marcando en el mapa peninsular nuevos objetivos, principalmente en el sureste costero. En concreto, en las provincias de Almería, Málaga y Granada.
Sin embargo, es llamativo y alarmante a la vez como a comunidades autónomas donde nunca habían llegado cayucos ahora comienzan a arribar. Murcia, las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana copan la lista de las mafias. Esta última ya ha instalado radares para detectar pateras. Y han surtido efecto, porque han localizado a más de 20 inmigrantes irregulares que habían logrado cruzar el Mediterráneo hasta sus costas.
Además, por primera vez han llegado pateras a Mallorca, las primeras durante el mes de mayo. Murcia es otra de las comunidades preferidas, porque está alejada de la franja más vigilada. Otros no llegan y se quedan en Almería. Pero, ¿de dónde salen? La mayoría parten de Melilla, para evitar las alambradas, y cada vez menos desde Marruecos.
Según el portavoz de la Confederación Española de la Policía (CEP), Lorenzo Nebrera, los inmigrantes ilegales «ya no se la juegan para llegar en patera hasta el Estrecho», por lo que apuestan por el sur o el levante. «Cada vez se desplazan más hacia el este», comenta el portavoz. El motivo radica en los efectivos destinados a labores de control fronterizo y extranjería, que han aumentado casi un 25 por ciento en los últimos años en el Estrecho.
Las rutas actuales de la inmigración ilegal conforman un amplio abanico. Desde América Latina (sobre todo Brasil y Ecuador) llegan a la Península en avión. La ruta del este (China e India) comienza en transporte aéreo hasta Rusia y, una vez allí, los indocumentados utilizan vehículos hasta conquistar la frontera pirenaica, atravesando el país galo.
Pero la crudeza y desesperación viene de la mano de la «ruta africana». Una opción es salir en vehículo de Níger, Camerún o Malí hasta Libia, Túnez, Argelia, Marruecos o el Sahara Occidental, para continuar en patera hasta Canarias o el Estrecho.
Una de las más arriesgadas sale desde Dakar, capital de Senegal, en patera hasta las Islas Canarias, ya que se recorren más de 1.500 kilómetros de distancia, con motores poco potentes, unas 100 personas por embarcación, un GPS y un teléfono móvil, según fuentes policiales.
Por último, una de las menos utilizadas, pero no menos peligrosas, es la que parte de países africanos como Liberia o Togo en barcos negreros (por su largo recorrido), ya obsoletos, que pueden albergar hasta 400 personas rumbo a Canarias.
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