Pasado y futuro en Senegal
Hace 4 años que Maodo Gueye abandonó su país y, sin embargo, espera poder volver junto a su mujer, tener niños y poner en marcha su propio negocio.
El Correo, , 20-08-2008«La situación de Senegal es buena, no hay ningún problema, no hay guerras, ni hay hambre,» cuenta Maodo «pero falta trabajo, y en los trabajos que hay, la gente gana muy poco».
En busca de una vida mejor, Maodo partió hacia Francia, donde vivió durante 4 meses y en ese momento, un amigo le llamó para que viniera a trabajar al País Vasco. Desde entonces reparte su trabajo de venta ambulante entre Zumaia, Barakaldo y Ermua, y hoy día, su rostro y sus simpatía es muy familiar para la gran mayoría de los ermuarras.
Aquí no tiene a nadie, sólo a un amigo y a una prima; sin embargo, su trabajo le permite relacionarse con mucha gente, gente que él considera su familia. Nunca ha sentido la discriminación por el color de su piel, pero sí que recuerda cierta desconfianza en sus primeras visitas. Cuando entraba en un bar a vender, y se acercaba a alguien veía cómo la gente agarraba los bolsos, «pensaban que veniamos a robar», cuenta Maodo. Ahora, en general, la gente «se ha acostumbrado a vernos, algunos más que otros».
Por lo demás, se muestra feliz: «Ermua me gusta mucho, y Zumaia también, porque me llevó muy bien con la gente, conozco a todo el mundo y todos son muy majos, no hay ningún problema. Vosotros sois mi familia». Además, le gusta que las personas le respeten y para conseguirlo, él respeta también al resto y el único incidente negativo que recuerda es cuando le robaron mercancía hace un par de años.
El idioma
El ‘wolof’, idioma oficial de Senegal, no le ha dejado otra opción que aprender, primero francés, y luego castellano. El proceso le ha resultado complicado, «porque hay muchos verbos, y es muy difícil», pero en la actualidad es capaz de mantener una conversación sin problemas y lo hace bastante mejor que al principio, cuando «decía a todo que sí con la cabeza, porque no entendía nada».
A pesar de encontrarse a gusto aquí, Maodo está deseando volver a su país, volver al lado de su mujer, formar una familia. No en vano, se declara un amante de su cultura, «me gusta mucho mucho aquello y aquí mantengo mis costumbres: no bebo alcohol, no como cerdo, ni tampoco he tenido novias aquí, hay que ser formal».
Siempre que puede se desplaza hasta Senegal para estar cerca de los suyos, y no se plantea, bajo ningún concepto, que sean ellos quienes se trasladen aquí, su vida es aquella. El último viaje que realizó a su país fue hace 4 meses. Pasó allí dos meses, pero siempre ha de estar pendiente de la caducidad de su permiso de residencia, y no pudo permanecer allí durante más tiempo. Durante las fiestas de Santiago, Maodo (Mauro, como todos le llaman), permaneció en la localidad. Su siguiente destino, Bilbao.
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