El boliviano que mató al tendero de un colmado lo hizo movido por la relación que tenía con su mujer

"Fue por celos"

La Vanguardia, L. BENVENUTY - Cornellà de Llobregat , 20-08-2008

Dicen que el boliviano Julio B. L., de 28 años, salió del colmado de la calle Bedoll de Cornellà todo manchado de sangre, de la sangre de Vila, el tendero, su amigo, su víctima, el que le dejaba vivir en su casa, el que de tanto en tanto le daba algo de trabajo. Y se sentó a esperar a los Mossos diciendo que lo había matado. De una puñalada en el pecho.

Ocurrió en los primeros minutos del pasado lunes. “Se estaba riendo, como si no pasara nada importante. Risas de locura o de crueldad, pero risas”. Dicen ahora sus amigos y familiares que Julio nunca quería trabajar, que llegó al país hace un par de años, que era su mujer la que se esforzaba en enviar dinero a su país para que su pequeña hija saliera adelante. Esta situación era el origen de duras discusiones en la pareja. Dicen ahora, todo consternados, los amigos y familiares de Julio, los mismos que le ayudaron a entrar en el país, que en más de una ocasión la pareja llegó a las manos, que la relación se degradaba un día tras otro. “Lo único que hacía era ir de la cama al sofá”.

La esposa de Julio tenía varios empleos: limpiaba casas, cuidaba de un crío y le echaba una mano a Vila en la tienda desde hacía años. De hecho, con el tiempo, el indio y la boliviana se hicieron buenos amigos. Vila estaba casado y tenía varios hijos. Era un hombre muy querido en este humilde barrio de Cornellà, muy popular entre el vecindario por sus buenos sentimientos y modos. “Siempre estaba dispuesto a dejarte las cosas fiadas”. Las flores y notas de consuelo que ayer lucían en la persiana de su establecimiento, las palabras entrecortadas de las señoras que hacen la compra, lo constatan. El asiático accedió hace un par de meses a compartir de manera provisional su vivienda y la de su familia con la pareja sudamericana, a dejar que Julio le ayudara a descargar el género de tanto en tanto, a hacer suyos sus problemas. Los que vieron a Julio pocas horas antes de cometer el homicidio dicen que estaba muy tranquilo, jugando con una sobrina. “Fue por celos. Tuvo que ser por celos. No soportaba que su mujer se llevara bien con Vila”, aseguran ahora sus amigos y familiares. Al parecer, la relación entre ambos sobrepasaba una mera amistad.

Pasaban pocos minutos de la medianoche. La tienda ya estaba cerrada. Julio subió la persiana y entró. Insultó a Vila. Según las primeras investigaciones, el comerciante sacó un cuchillo y le dijo al sudamericano que se marchará de allí. Julio se lo arrebató y se lo clavó en el pecho. Luego intercambió golpes con un amigo del tendero que también estaba en el comercio. Después salió a la calle. Ahora está detenido.

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