«Esto no fue una chiquillada, fue una salvajada»

ABC, GUILLERMO D. OLMO | MADRID, 12-08-2008

«No fue una pelea de chavales, fue una salvajada». Es el contundente veredicto de una madre dolida. Toda España vio como a su hija María José, de 14 años, la apaleaba una adolescente enfurecida, pero ninguna institución la ha llamado para interesarse. Ahora ella, Elizabeth, y sus dos hijas afrontan una batalla legal por conseguir el «máximo castigo» para la agresora y su séquito. Lo harán con el apoyo exclusivo pero incondicional de la Embajada de Ecuador, que les está prestando todo el calor que les han negado las instituciones del país donde pagan sus impuestos.
Elizabeth, que lleva doce años residiendo en España, tiene claro quiénes han dado la talla y quiénes no ante un trago tan duro. Ni Ayuntamiento de Colmenarejo, ni Defensor del Menor, ni Comunidad de Madrid. Nadie se ha interesado por ellos. «Sólo la Guardia Civil ha estado siempre pendiente de ayudarnos», comenta. El embajador, que la escolta en todo momento, se afana en recordar que Esperanza Aguirre sí condenó públicamente la agresión.
Sin miedo, pero con rabia
Aunque el estruendo mediático ha amainado, María José aún padece las secuelas de la paliza que recibió. Marcela, su hermana mayor, que a sus 19 años ha asumido la portavocía de la familia, explica que «María José no sale desde entonces. Tiene mucho miedo a salir a la calle». La madre corrobora: « Mi hija ha cambiado desde entonces. Antes era una chica alegre; ahora se le han quitado hasta las ganas de comer». Están siendo las peores vacaciones de la vida de María José. Sin embargo, su madre lo tiene claro. «El año que viene irá al mismo instituto», aunque eso suponga cruzarse a diario con quienes la apalearon. Pese a que su hija esté aterrada, Elizabeth es concluyente: «Yo no tengo miedo, no se puede vivir con miedo y mis hijas no van a hacerlo; lo que sí siento es rabia, mucha rabia».
Con gesto adusto, Elizabeth valora el lamentable incidente en el que su hija jugó el papel de pelele indefenso: «Aquello no fue una pelea entre chiquillos. Los chiquillos no se pelean así. Aquello fue un delito brutal, por el que tienen que pagar». Para conseguir este objetivo, el embajador Nicolás Issa Obando se ha ocupado de contratar un bufete de abogados cuyos servicios pagará el Gobierno ecuatoriano. El letrado Eduardo Franco comenta lo exigente que será su estrategia en los tribunales: «Queremos que se les impute además del delito de lesiones evidente en el vídeo, el de omisión del deber de socorro, el de vejaciones y nos estamos planteando incluso el de intento de homicidio». «Que la mate» era uno de los deseos con más insistencia expresado por las deleitadas animadoras de la agresora de María José. «Yo no sé si hubo móvil racista o no, pero lo sucedido es imperdonable» clama Elisabeth.
Sentada a la vera de su hermana, María José escucha las palabras de su madre con la mirada perdida pero altiva. Aparentemente, no tiene heridas, pero se le nota que le han hecho más daño del que se ve.
Elizabeth no ha recibido ninguna llamada de disculpa de la familia de los agresores, pero por quien se siente verdaderamente decepcionada es por la alcaldesa, María Isabel Peces-Barba, que no se ha dignado a llamarla. «No lo entiendo, porque se supone que ella es la que debe preocuparse por lo que sucede en el pueblo, por nuestros problemas y está desaparecida. No hemos tenido noticias ni de ella ni de nadie del Ayuntamiento». Y eso que viven a medio centenar de metros de donde tiene su despacho la alcaldesa.
Elisabeth tiene muchos reproches para los que han apartado la mirada ante unos hechos que no duda en calificar de «inhumanos», pero, pese a todo, dice sentirse feliz en Colmenarejo, donde reside con sus hijas hace 9 años. «Sí hay muchos vecinos que me dicen que están indignados», cuenta. Pero a María José, según cuenta su hermana Marcela, nadie le quita el miedo del cuerpo, «más que a cruzarse con las agresoras, a los comentarios de la gente». Son los devastadores efectos del «qué dirán» en una adolescente que ha sido humillada públicamente. Ahora es el turno de la justicia.
Habla para ABC la madre de la menor ecuatoriana víctima de una brutal paliza en Colmenarejo _ Ninguna institución española se ha puesto en contacto con la familia de la joven para interesarse por ella
La menor agredida, de espaldas, abandona la reunión que mantuvo ayer con el embajador
de Ecuador en compañía de su hermana Marcela, portavoz de la familia

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