«No todos son culpables»

Los vecinos de las viviendas y talleres del entorno del Centro de Menores de Tolosa se muestran preocupados

Diario Vasco, JAVIER MEAURIO, 08-08-2008

DV. «¿Qué, queréis comprar la casa? ¿Os gusta. Es bonita verdad?», nos dice con ironía un sonriente joven marroquí mirando la fachada de la llamada ‘Sevendenea’, la casa de la Diputación que ocupa el solar del número 5 de la calle del Matadero de Tolosa. Allí viven cerca de 25 menores de edad, jóvenes marroquíes, bajo la tutela del ente foral, y allí vivían también los cuatro detenidos en la madrugada del pasado 27 de julio en Villabona, acusados de agresión sexual a una joven y de causar lesiones a su novio.


La zona está ocupada por numerosos talleres mecánicos, alguno maderero, así como por diferentes viviendas. Todos conocen lo sucedido en Villabona y aseguran que se trata de la crónica de una historia anunciada, pues quien más quien menos ya ha presentado denuncias por incidentes que se producen alrededor de ‘Sevendenea’, aunque reconocen también que la situación ha mejorado en los últimos meses.


«Los que vivieron antes que el grupo de ahora sí que hicieron barbaridades. Estábamos muy preocupados. A mi hijo le rompieron las lunas del coche para robarle los paquetes de tabaco que llevaba en el interior. Luego saltaron la tapia se subieron a la higuera y la destrozaron. El guarda jurado de aquella época solía andar por aquí buscándolos», señala un vecino que sale a depositar el vidrio y el papel en los contenedores de reciclaje que se encuentran junto al bloque de edificios rojos ubicados al sur del centro de menores. «Fuimos a la Ertzaintza y nos dijeron que lo único que podíamos hacer era presentar la denuncia. Pero por eso no vivimos más tranquilos», añade.


Otro vecino se muestra más contundente: «Éstos, donde vayan van a crear problemas. No digo que sean todos culpables, pero basta con que haya media docena empeñados en hacer las cosas torcidas para que la convivencia resulte muy difícil. Para empezar, porque atemorizan al resto, que no se atreve a echarles en cara su mal comportamiento. No se trata de racismo. No seamos hipócritas. ¡Qué levante el dedo el que quiera que le pongan un centro de éstos junto a su casa!», razona.



También en los talleres

Coinciden en esta apreciación en los cercanos talleres mecánicos y madereros de los alrededores. «Aquí tenemos apilados un montón de neumáticos y de maderas. Imagínate si se les ocurre darles fuego un día en plan gamberrada. En su momento ya hablamos con el alcalde de Tolosa y nos salió con el típico argumento de que estamos siendo un poco racistas», explican.

Lo mismo que los vecinos, señalan también que los últimos jóvenes que han venido al centro son más tranquilos, y están más vigilados. «Los anteriores destrozaron la casa y por eso les llevaron a Segura. Fueron unos meses buenos, pero quemaron el centro segurarra y los volvieron a traer aquí. Nos ha vuelto el problema», aseguran.

Los que viven y trabajan en la zona recuerdan que «los guardas jurados terminan por irse. A uno le clavaron un tenedor en la frente y a otro le rajaron el cuello con el filo de un cristal de una ventana que rompieron. Ahora ya no hay cristales. Las ventanas están cegadas».

Un hombre de un taller no se olvida de algo que pasó hace más de un año, con el otro grupo de residentes. «Vino un cliente a pagar una factura. Era una operación rápida de unos minutos, por lo que dejó en el coche, con la puerta abierta, a su hija pequeña. Cuando volvió se encontró dentro del vehículo con uno de los jóvenes del centro. No le había hecho nada a la niña, pero nuestro cliente quería ‘matarlo’, de la impresión que le causó la situación».

Una pareja que pasea por la zona y que tiene comercio en Tolosa dice que «los robos han disminuido. Es la impresión general, pero luego pasan cosas como la de Villabona y te echas a temblar».

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