La crisis hace emigrar
Deia, 07-08-2008
>El número de inmigrantes que deciden retornar a sus países de origen está creciendo de manera exponencial porque la crisis económica, centrada en la construcción, ya afecta de manera directa al eslabón más débil de la comunidad.
>el testimonio de uno de los africanos que arribaron la semana pasada a las costas canarias en una patera es muy esclarecedor: “aquí ustedes son todos ricos”. Tras la frase anecdótica se esconde una realidad que, además de tramposa, comienza a transformarse en una verdadera pesadilla para todos aquellos inmigrantes que decidieron cruzar mares en patera, coger vuelos imposibles o jugarse la vida en los bajos de un camión. La crisis económica que se ceba con todos los estratos de la sociedad comienza ahora a empujar a muchos de estos seres humanos, esperanzados en su momento, hacia el abismo del retorno a sus países de origen. En las diferentes comunidades del Estado ya no ‘se regalan los euros’. Ni con trabajo estable y una integración a prueba de bombas un ecuatoriano, un nigeriano o una rumana son capaces de mantener su núcleo familiar alejado del azote de hipotecas (si tienen vivienda en propiedad), o de los incrementos en los precios del combustible o los alimentos. Tres entidades de labor contrastada como Cruz Roja, la Organización Internacional de las Migraciones y la Asociación Comisión Católica Española de Migración, aseguran que el número de inmigrantes y refugiados que desean retornar a su país de origen se ha disparado en los últimos meses. Cruz Roja gestionó en 2007 447 expedientes y a fecha de hoy ya tramita los de 757 personas. La Organización Internacional agotó en mayo el presupuesto asignado para todo el año y tiene una lista de espera de 1.800 solicitudes. Y la Asociación Comisión Católica duplicará a finales de año las personas que buscan regresar a su país. El fenómeno de la inmigración es, sin duda, uno de los que peor está afrontando la crisis generalizada por las escasas defensas y los limitados recursos con los que cuenta. Si el acceso a los créditos para los españoles ya es difícil, nada se puede hacer cuando el que demanda es emigrante y de color. Porque está comprobado que en demasiadas ocasiones se les niega hasta el alquiler de una vivienda. Sus niveles salariales y su inestabilidad laboral – muchos de ellos agarrados durante años al fenómeno de la construcción durante largos años – les colocan en el precipicio. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, ve cómo la realidad le da la razón. Propuso que los inmigrantes cobraran en dos pagas todos los subsidios del desempleo acumulados y se comprometieran a no volver en tres años. El objetivo es ‘deshacerse’ de un millón de inmigrantes, medida que maquillaría de alguna manera la irrefrenable escalada de las cifras del paro. Eso sí. No se habla en ningún momento de los inmigrantes en situación ilegal ni de que la medida tiene muchas limitaciones. Mientras tanto, la paradoja la protagonizan algunos empresarios, que siguen demandando para cubrir determinados puestos esas personas que llegan de otros países.
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