LA GRANIZADA. «Formo parte de esta nación, aunque mi piel sea negra»

Está acostumbrado a todas las miradas / Hace años se encerró en La Catedral / Su empresa se llama 'El Altísimo', en honor a Dios / Cuando sonríe, se parece a Eddie Murphy / Ama esta tierra / UNA ENTREVISTA DE GEMA MARTÍNEZ

Diario Sur, 05-08-2008

¿Hombre negro o de color?

Negro.

¿Entonces no le ofendo si le pregunto cómo se siente un negro en una ciudad de blancos?

Pasamos por muchas situaciones. A un negro, en un mundo blanco…

Para empezar, le miran más.

Sí. Unos con buena cara, otros con cara de sorprendidos, otros con cachondeo, otros te miran con mala cara y otros con rechazo.

Es decir: conoce todas las miradas.

Todos los días vas a soportar miradas. Eso es así, es parte de nuestra vida y hay que ir con ello.

Dígame la verdad, ¿somos racistas?

Ummm…

¿Es racista, por ejemplo, no querer alquilar el piso a un negro?

Sí, y eso ocurre. Entonces son nuestras esposas (blancas) las que tienen que dar la cara.

Me adelanto al argumento que pueden dar algunos: Se meten muchos en el mismo piso.

Mire, hay diferentes situaciones. Hay personas que te dicen: ‘no te quiero alquilar mi piso porque eres inmigrante’.

Directamente.

Directamente. Y hay también algunas personas que te dicen: ‘no te quiero alquilar mi piso porque vais a vivir muchos y vais a destrozar mi casa’. Bueno, eso lo veo bien, porque te dejan las cosas claras: si queréis entrar en mi casa, hay tres habitaciones y tenéis que ser tres, más no. Pero, como le digo, hay otras que no quieren sólo porque eres inmigrante.

¿Duele?

Sí, duele, porque te hacen pensar: para qué sirvo yo… Yo, ¿existo? Como ser humano tienes que vivir con ese pesar, con la idea de ‘tú no eres como yo’.

Y el lenguaje, ¿es racista? (Estoy negra, más negro que mi corazón, negra como la pena…)

Trabajo como un negro… El lenguaje es racista, sí. Hace diez años que los españoles están conviviendo con personas de todas las razas. Hay expresiones que se usaban mucho cuando no era así, pero hoy en día hay que evitarlas. No son expresiones para la convivencia. Yo también formo parte de esta nación, aunque tenga la piel negra.

De hecho, tiene la nacionalidad.

Exacto. Amo a esta tierra y puedo morir por esta tierra, entonces, me hace un daño tremendo cuando alguien me dice ‘no eres como yo’, o cuando me pregunta: ¿De qué pueblo eres? Mi pueblo es España.

¿Recuerda ese encierro en La Catedral de Málaga?

Sí, participé de ese movimiento. Teníamos miedo de ser repatriados, pero es que ya habíamos perdido la esperanza en la esperanza. Entramos aquí y no había ninguna oportunidad para nosotros. Algunos españoles nos dijeron que lo único que podíamos hacer era protestar, porque también teníamos derecho a la vida. Era la casa de Dios. Pero teníamos miedo, porque eso nunca había sucedido en España. Estábamos enfrente de nuestro destino: o no echan, o nos meten en la cárcel por desorden público o…

Vamos, que se la jugaron.

Esa es la palabra.

‘Sin papeles’ ¿Qué le dice?

Sin papeles uno no se siente como parte de la vida de esta tierra. Sin papeles un inmigrante no tiene valor, ni tiene alma. Es como si no vivieras.

Después de dormir en la obra, trabajar en un barco, helarse en el campo y vivir a miles de kilómetros de dónde se nació, uno debe creer que ya puede con todo.

Yo lo he pasado duro. No creo que después de pasar por todo eso, un ser humano me pueda poner ya en una situación que me haga perder el control. No, no lo creo. Pueden suceder cosas que me duelan, pero hasta perder el control, no lo creo. Pasar por tantas situaciones es como una formación. Hay que saber aguantar, saber ser un hombre, saber ser inmigrante. Yo doy gracias a algunos españoles que saben entendernos. Por mucho que nos esforcemos, si algún español no te da una oportunidad, tú no puedes salir solo. Siempre ocurre algo… Es como la mano de Dios.

A propósito de Dios: creo que la primera vez que asistí en directo a una mesa en la que se bendecían alimentos fue cuando le conocí a usted.

¿Si? ¿Jo! Tengo fe en Dios. Creo que todo lo que vivimos, todo lo que tocamos se lo debemos a Dios, y que mi vida depende de él. Yo le tengo que dar gracias por todo lo que puedo comer; por la salud, los medios. Dios es el primero de mi vida.

Y va, monta una empresa y le pone El Altísimo.

El Altísimo.

Eso sí que es entrega.

Eso es una entrega. Si yo vivo, es por él.

Y da trabajo a rumanos, marroquíes, rusos, marfilenses y hasta españoles. ¿Sin prejuicios?

Yo no tengo ningún prejuicio. Para mí es una empresa de Dios, y si Dios no hace diferencia entre personas, no soy yo el que va a poner una barrera. Por eso, a través de su entrevista pido la confianza de los españoles y que me den trabajo para la limpieza de fin de obra, para la limpieza de comunidades…

¿Usted siempre aprovechando!

(Risas) ¿Hay que aprovechar! ¿Mira como se ríe! Hay que aprovechar estas oportunidades.

¿Qué dejó en Costa de Marfil?

Ummm… Un padre, una madre, siete hermanos y hermanas y… Una vida. He ido dos o tres veces. Por mucha hambre que haya en tu tierra, siempre la amas. Mi vida está repartida.

¿Entiende a una mujer embarazada que se sube en un cayuco?

Por mucha situaciones difíciles que se atraviesen, creo que no hace falta arriesgar la vida de esa manera.

¿Saben que la arriesgan?

Hasta que llegan a Marruecos no se enteran, pero también es verdad que hay personas que han sido repatriadas y que cuentan lo peligroso que es. Hay campañas en África que muestra cómo la gente muere. Lo que pasa es que hay quien piensa que nunca le va a suceder. Es una pena. Nosotros enviamos cartas y fotografías para decirles que así no, pero el problema es que Europa tampoco facilita visados. Si pierden la esperanza, se meten en un cayuco, aunque esa no sea la solución.

Me gustaría terminar esta entrevista de forma alegre.

¿Sí!

¿Puede ser que me recuerde un poco a Eddie Murphy?

Me lo han dicho muchas veces.

¿La sonrisa?

En la sonrisa. Puede ser, porque mi tierra pasó por la esclavitud. Había construcciones donde guardaban a los esclavos para luego llevarlos a América. Iban de Costa de Marfil a Senegal y de Senegal a América. En mi tribu cogieron también a gente. Eso lo cuentan mis antepasados. En mi pueblo, los blancos cogieron a gente para mandarlos a América.

¿Adónde quiere llegar?

Bueno, puede ser que Eddie Murphy y yo…

¿Tengan antepasados comunes?

¿Puede ser! ¿Por qué no!

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