«¡Mátala! ¡Dale más fuerte!»
ABC, , 01-08-2008MADRID. «Mátala ¡Dale más fuerte! ¡Písale la cabeza!». Ésas eran las espeluznantes consignas que se escuchan en un vídeo proferidas por varias adolescentes españolas, que azuzan y jalean a otra, de la misma nacionalidad, mientras propina una monumental paliza a otra, ecuatoriana, en Colmenarejo, en plenas fiestas locales. Todas son menores, tienen entre 14 y 16 años y son vecinas del pueblo.
En las estremecedoras imágenes de la grabación, realizada con un teléfono móvil el 25 de julio, se contempla cómo la agresora intenta seguir las instrucciones de sus azuzadoras acompañantes al pie de la letra. Todo sucede en un descampado y de noche, con la intención de que nadie interrumpa el ataque.
A más golpes, más carcajadas
La agresora, más alta y corpulenta que la víctima, la arrastra por los pelos, hasta reducirla y dejarla en el suelo, donde la patea reiteradamente en la cabeza y en todo el cuerpo. Los golpes provocaban en el coro instigador, compuesto por dos tres chicas, risas y carcajadas. Cuánto más fuertes eran, más parecía divertirse el grupo. «¡Dale más fuerte! ¡Mátala! ¡Písale la cabeza…», mientras la lesionada, que al principio se intentaba protegerse con las manos, recibía patadas, indefensa. Al final de la grabación, cuando la «matona» decide poner punto y final a la brutal paliza, se da la vuelta para recoger una chancla, que había perdido en el ataque, dejando abandonada, al igual que sus acólitas, a la ecuatoriana, con aspecto de estar inconsciente.
El vídeo con la espeluznante grabación comenzó a circular por el pueblo un día después después de los hechos. Una persona anónima lo envío al Ayuntamiento y éste lo puso en conocimiento de la Guardia Civil. Antes de ello, la hermana de la agredida, cursó la denuncia. De la investigación se hizo cargo el puesto de Galapagar, que detuvo a las implicadas en lo ocurrido y fueron puestas a disposición del juez de menores. Ya están en casa. Mientras, la víctima fue hospitalizada y se recupera de sus lesiones.
No profirieron insultos racistas
Fuentes de la investigación no creen que la golpiza tenga tintes racistas ni esté protagonizada por un grupo organizado de extrema derecha, si bien no se descarta. De hecho, en la grabación no se escucha ningún insulto ni descalificación al respecto, salvo las instigaciones a la atacante. Atribuyen lo ocurrido a un episodio de matonismo juvenil, a la agresión por la agresión o a alguna cuenta pendiente.
Esa zona serrana es uno de los reductos en la región de grupos de ideología neonazi ninguno especialmente activo ni importante, si bien no se tiene constancia de que haya alguno integrado por menores ni mucho menos, féminas.
Desde el Movimiento contra la Intolerancia no son de la misma opinión. Su presidente, Esteban Ibarra, manifestó que «el ataque es de naturaleza xenófoba, no sólo por el origen de la víctima, sino por la forma de pegar de la atacante, depurada, y por el comportamiento de quienes la jaleaban. Sabía dónde y cómo golpear». A la Guardia Civil le pidió que esclarezca este extremo y la pertenencia a un grupo de este tipo. «Estamos ante dos delitos, de agresiones y de omisión de socorro», indicó, al tiempo que se quejó de que la Ley de Responsabilidad Penal del Menor es muy benévola con estos gravísimos episodios de violencia.
La sobrecogedora paliza en formato digital era, al día siguiente de producirse, lo más visionado por los chavales del pueblo y volaba de un teléfono móvil a otro. Según los que tuvieron conocimiento del incidente, éste no se habría debido a motivos racistas, sino a un enfrentamiento latente entre agresora y agredida.
Enfrentamiento entre ambas
Uno de los chicos del pueblo explicó: «Le tenían ganas. Algunas chicas decían que si era una mentirosa… Cuando se cruzaron aquel día, se miraron, se insultaron y saltaron las chispas».
«Nunca había pasado algo así. Este es un pueblo pacífico. La agresión fue muy dura y la gente está muy indignada», ha manifestado el encargado de un bar muy céntrico y conocido de Colmenarejo.
«Está mal la pelea. Pero lo peor es que se haya colgado en internet. Se ha enterado todo el mundo. No sólo ha sido muy duro de ver, sino que, por lo que se deduce, la agresora disfrutaba con lo que hacía. O se castigan estas conductas o no sé a dónde vamos a llegar», opina la empleada de un hostal que prefiere no dar su nombre.
La Embajada sigue el caso
La brutal agresión ya ha cruzado el océano. Ayer, varios medios digitales ecuatorianos se hacían eco del bochornoso incidente y la Embajada de Ecuador en España informó de su intención de seguir el caso muy de cerca. El embajador, Nicolás Isa, ordenó al agregado policial en Madrid este cometido, informa Afp. Aseguró que se pondrá todo el empeño en que los responsables «reciban el castigo más ejemplar».
No es la primera vez que el maltrato a uno de sus nacionales en España indigna al país andino. Todavía duelen las imágenes del pasado mes de octubre en las que un descerebrado pateaba la cabeza de una joven ecuatoriana en un vagón del Metro de Barcelona.
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