Los 'sin papeles' luchan desde el cielo de Bruselas

El Periodico, ELISEO OLIVERAS, 30-07-2008

Están desesperados y sus acciones son cada vez más espectaculares. Los inmigrantes sin papeles han multiplicado en las últimas horas la ocupación de grúas de la construcción en Bruselas para reclamar permisos temporales de residencia y trabajo, ante la fluctuante actitud del Gobierno belga sobre la regularización.
Unos 40 sin papeles se encontraban anoche encaramados en seis grúas, cuatro en el centro de la ciudad, una en el barrio europeo y otra junto al Palacio de Bellas Artes. Al mismo tiempo, otras 60 personas proseguían la huelga de hambre que mantienen desde hace ya más de dos semanas en la Universidad Libre de Bruselas (ULB) para conseguir los permisos para los 135 encerrados en los locales universitarios.
Todos ellos afirman haber estado trabajando de forma clandestina hasta la llegada del periodo de vacaciones, en que se han quedado sin medios de subsistencia. La mayoría trabajaba en la construcción, por salarios de 20 a 25 euros diarios en jornadas sin fin, pero otros han trabajado como pintores, panaderos y hasta en peluquerías.

NO HAY NEGOCIACIÓN
Las autoridades federales y regionales optaron ayer por una política de firmeza y recomendaron reforzar la vigilancia de las grúas en las zonas de obras. “No negociamos con quienes realizan acciones”, declaró el Ministerio de Inmigración. “Vamos a dejar a la policía resolver este asunto”, aseguró la Oficina de Inmigración.
La división en el Gobierno federal entre los partidarios de la máxima firmeza y los defensores de la flexibilidad impidió la adopción el pasado viernes de la prevista circular que debía fijar la línea en materia de regularización, por lo que la cuestión ha quedado sin resolver hasta después del verano. Los inmigrantes sin papeles en Bélgica son unos 100.000, el 1% de la población.
La firmeza actual del Gobierno contrasta con la flexibilidad mostrada por el Ministerio de Inmigración a principios de julio cuando concedió un permiso de residencia de nueve meses y un permiso de trabajo a los encerrados en la iglesia bruselense del Béguinage para acabar con su huelga de hambre de 56 días. En el barrio de Forest, otros 39 huelguistas aceptaron volver a alimentarse el domingo a cambio de un permiso de residencia de tres meses renovable y la promesa de un permiso de trabajo.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)