Emigración de África y América Latina

La Voz de Galicia, 29-07-2008

A los españoles nos corresponde atender prioritariamente a dos grupos de inmigrantes: los procedentes de África y los que nos llegan de América Latina, unos por proximidad geográfica, otros por nexos culturales o a veces familiares. Aunque cada caso es un hecho personal y particular, se puede hacer una diferenciación entre ambos grupos.

En los países de América Latina la estructura social y familiar mantiene ciertos grados de cohesión que lleva a que los emigrantes sean en buena medida personas que salen para buscar recursos económicos para sus hijos o para conseguir unas ciertas capacidades económicas que les permitan: bien retornar, bien establecerse en el país de destino. Unos emigran en avión, pero también otros cruzan como pueden el muro que separa México de Estados Unidos.

Las remesas de estos emigrantes son un valor añadido importante a la economía de esos países: desde México a Perú, provienen más de Estados Unidos que de Europa, aunque desde España ya va una partida importante. Las remesas que estos trabajadores envían a América Latina suponen 60.000 millones de dólares anuales, mientras que los fondos de la ayuda al desarrollo solo son 8.000 millones. En este contexto es preciso seguir dando trabajo a los emigrantes, más que ayuda, aunque esta también sea necesaria.

Desde África también emigran personas que presentan esas características sociales, pero lo que estamos viendo de manera creciente es la salida de jóvenes, que o bien vienen impulsados por la necesidad de ayudar a sus mayores, o bien han llegado al estado de percepción absoluto de falta de futuro para ellos en su entorno, bien por razones económicas, bien por una estructura social no asumible frente a lo que van conociendo del mundo por televisión. Recomiendo, en esta línea, ver la película 14 kilómetros .

Aquí el intento de viaje irregular, sea en pateras, sea en los bajos de un camión, es un fenómeno cruel y creciente, que convive con otros viajes más convencionales; quizás la segunda forma con más personas, pero la primera con mucho más calado a medio plazo en eso que debiéramos entender como nuestro gran problema de percepción.

No sé qué podemos hacer, pero algo importante hay que hacer. El África subsahariana se ha caído del mundo económico, y el Magreb se puede caer; parece muy difícil y posiblemente contraproducente seguir relacionándonos con ellos en un esquema de «libre mercado», hay que estructurar esquemas que retiren a los dioses Mercado y Marte (deidad de la guerra) de su entorno.

Y desde luego hay que entender y colaborar con esas gentes que son también de nuestra especie, sin olvidar que el calentamiento global va a expulsar a 60 millones de africanos hacia el norte en las próximas décadas.

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