Los alumnos imazighen de Marruecos pueden mantener su cultura viva estudiándola en el Institut Nicolau Copèrnic de Terrassa
Una lengua que motiva
La Vanguardia, , 28-07-2008R. M. C. – Terrassa
MIMOUN, 16 AÑOS “Cuando enseño el alfabeto tifinagh a los amigos de Nador se ríen de los dibujos”
BILAL, 17 AÑOS “El amazig es nuestra lengua y tenemos que pasarla a nuestros hijos”
Una de las oportunidades que tienen los niños y los adolescentes del norte de África a Catalunya es la de estudiar su lengua y su cultura, tan perseguida y rechazada por los gobiernos de sus países de origen. Hace cinco años, el Departament d´Educació de la Generalitat puso en marcha un programa para dar clases en la lengua vernácula de los alumnos recién llegados que ha alcanzado también a quienes hablan la lengua amazig, los imazighen.
Uno de los centros en los que se imparte amazig es el IES Nicolau Copèrnic de Terrassa. Ouafa es la profesora desde que en el 2005 se inició esta aventura lingüística. Llegó a España desde Alhucemas en junio del 2002 para acabar sus estudios como mediadora de conflictos y desde hace tres años compagina su trabajo con las clases de amazig. Ella explica que la idea se gestó en la Asamblea Amaziga en Catalunya, que así quiere reivindicar su lengua materna, y asegura que “la experiencia ha sido muy buena y enriquecedora”.
Las clases están abiertas a todos los alumnos de secundaria de la ciudad, pero la mayoría de sus alumnos son del mismo instituto, proceden de Nador y por tanto hablan tarifit, el dialecto de esa área. Fátima, de 19 años, decidió comenzar las clases porque “lo hablaba, pero no sabía cómo se escribía y me daba vergüenza cuando algunas compañeras me decían que les escribiera en mi idioma alguna cosa”.
Los alumnos de Ouafa también reconocen que la escritura es lo que más les cuesta. Para hacerlo más sencillo han hecho una adaptación del alfabeto latino, aunque también se acercan a su alfabeto propio: el tifinagh, por el que tienen mucha curiosidad porque en Marruecos, como no es oficial, no lo conocen. Por lo que respecta al nivel oral, Ouafa nos explica que en el norte de África hay mucha mezcla y confusión entre árabe y amazig.
Soukaina, de 18 años, explica que no sabía diferenciar las palabras árabes de las amazig porque hay mucha mezcla entre los dos idiomas. “Había una fiesta que la hacíamos sin saber por qué, y el otro día me lo explicó la profesora, yme encantó”. Ouafa recuerda que se trata de la fiesta de fin de año de los amazigs.
El director del IES Nicolau Copèrnic de Terrassa, Santiago Pérez, reconoce el gran trabajo de Ouafa, a quien define como una “heroína” por animar a sus alumnos, teniendo en cuenta las dificultades para marcar metas y continuidad: tienen ya actividades extraescolares, están en una edad difícil, y el centro está a las afueras de la ciudad. Ouafa admite que “no es fácil, pero si una persona tiene interés, puede organizar bien su horario”, y añade que “tienen interés y cariño hacia esta lengua, su lengua materna, les da autoestima, confianza, se sienten equilibrados, no sólo aprenden la lengua oral, sino también el lenguaje escrito y la historia, y eso les motiva”.
Los alumnos transmiten estos conocimientos en su casa y en su país de origen cuando van a pasar las vacaciones de verano. Mimoun, de 16 años, cuenta en su casa lo aprendido y de esta forma sus padres conocen los orígenes de sus fiestas y tradiciones, también les enseña el alfabeto tifinagh a sus amigos de Nador y “se ríen, porque como tiene dibujos…”. Bilal, de 17 años, está “muy contento de haber asistido a clase estos tres años y le estoy muy agradecido a la profesora porque nos ha enseñado muchas cosas que no sabíamos porque en Marruecos sólo estudiábamos árabe”. Y añade: “El amazig se tiene que mantener, es nuestra lengua, y tenemos que pasarla a nuestros hijos”.
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