Huracán, más eficaz que Patrulla Fronteriza
El Universal, 24-07-2008NUEVO LAREDO, Tamps. La amenaza de Dolly logró lo que ni la Patrulla Fronteriza: desalentó a la mayor parte de migrantes, quienes acostumbran utilizar el área del parque Viveros para cruzar el río Bravo rumbo a Estados Unidos.
Los efectos del meteoro, que ayer ingresó al continente por los límites entre Tamaulipas y Texas, al noreste, no serán tan fuertes, según se prevé.
No obstante, el titular de la Comisión Internacional de Aguas y Límites (CILA), David Negrete Arroyo, dijo que existe el riesgo de que el río Bravo desborde en sus partes bajas, aunque en estos momentos mantiene un promedio de profundidad de medio metro.
El río está libre para el tránsito del agua y pueden pasar hasta 4 mil metros cúbicos por segundo, pero más agua podría chocar con la estructura del puente I, alertó el titular de la dependencia.
En días comunes, es frecuente observar el cruce de personas, pero ayer, la amenaza de una inusual creciente en el río hizo a los indocumentados desistir del intento y aguardar hasta que amainen las tormentas que se esperan para jueves y viernes.
En entrevista, el director de la Cuenca del río Bravo, Pedro García Treviño, aseguró que el huracán Dolly no impactará de manera negativa a los cauces del Bravo, pues la capacidad del retamal al golfo de México es de 250 metros cúbicos por segundo y se encuentra entre 40 y 50 metros cúbicos por segundo.
Incluso, aseguró que la trayectoria del ciclón beneficiará al caudal, pues se cosechará agua que ayudará a la población.
Fernando y Johny Arturo Robledo fueron captados en esta área con una red para pescar. Ellos llegaron hace seis meses a la ciudad desde Chiapas, con la esperanza de cruzar a Estados Unidos, pero al ver la bravura del agua que lleva el Bravo, desistieron del intento y decidieron pescar para alimentarse.
Venimos de Chiapas y vivimos aquí desde hace seis meses, pero ya no nos quedan ganas de querer cruzar, porque el río está muy bravo, comenta Fernando mientras lanza su red.
Johny dice no tener miedo a las tempestades, ya que asegura estar enterado de los boletines que a cada momento emiten las autoridades a la población.
Cerca de ellos, una familia ajena al riesgo, tomaba un descanso en las orillas del río, aprovechando la extraña calma previa al arribo de un temporal, en una de las zonas de inundación más importantes marcadas por las autoridades.
José Sánchez, de 41 años, es un jornalero que vive en una casa de madera a orillas del río Bravo, la que en los últimos 10 años ha quedado en tres ocasiones bajo el agua al desbordarse el río, pero ello no le preocupa.
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