EDITORIAL: 'Mandela, un ejemplo'

El Periodico, 19-07-2008

Nelson Mandela dobló ayer el cabo de los 90 años convertido en símbolo de un África liberada de las cadenas oprobiosas del racismo, el totalitarismo, la miseria inabarcable y la postración y, al mismo tiempo, capaz de recuperar el tiempo perdido y disponer de voz propia en los foros internacionales. La lección de Mandela es la de la constancia, la resistencia, el sacrificio personal y la integridad ética, pero también la del posibilismo, la predisposición al pacto y la voluntad de cohesionar la sociedad para lograr, como sucede en Suráfrica, el plus de eficacia política, crecimiento económico y cohesión social que echan en falta casi todas las naciones africanas. Todo lo cual ha hecho del país de Mandela, gracias al camino iniciado por él y continuado por sus sucesores, una potencia emergente abierta al futuro con una gran influencia a escala continental y mundial .
Pero también forma parte de la lección moral de Mandela – – y del obispo Desmond Tutu – – la superación emocional de los agravios históricos. Cuando el veterano luchador contra el apartheid abandonó la cárcel, logró el reconocimiento de los derechos de la mayoría negra y ganó las elecciones presidenciales de 1994, ni siquiera insinuó la posibilidad de iniciar un ajuste de cuentas con la minoría blanca que sojuzgó a su pueblo. En realidad, prefirió seguir el camino contrario: promover la reconciliación y retener en sus puestos a la población blanca, responsable en exclusiva hasta entonces de la marcha de la economía. Con lo cual, no solo evitó una fractura que hubiese sido fatal – – véase lo que sucede en Zimbabue – – , sino que dignificó para siempre su misión política, ejemplarmente universal.

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