Alma de libertador
"En 2004, Mandela se retiró de la vida pública y hoy/ayer/mañana, pasa su 90 cumpleaños como su vida, con ese rostro de bondad que cubre su sonrisa, en su aldea natal de Qunu"
Canarias 7, , 19-07-2008Nelson Mandela nació en 1918 en el pueblo surafricano Mvezo. Injustamente, en una de las páginas más tristes del siglo XX, fue condenado en 1964 a cadena perpetua por alta traición, como dirigente del CNA (Congreso Nacional Africano), y pasó en la cárcel casi toda una vida: 26 años, hasta que fue liberado en 1990 gracias a la presión internacional.
En 1993 se le otorgó el Premio Nobel de la Paz por su lucha contra el régimen segregacionista del apartheid y, poco después, en el 94, fue designado primer presidente negro del país.
En 2004, Mandela se retiró de la vida pública y hoy/ayer/mañana (forma parte de nuestra memoria colectiva por siempre), pasa su 90 cumpleaños como su vida, con ese rostro de bondad que cubre su sonrisa, en su aldea natal de Qunu, un pequeño y pobre pueblo campesino. ¿Se puede decir más?…
Por supuesto, lo podemos decir todo porque si en la lucha por las libertades civiles hay que escribir un nombre a formón, con sudor y en relieve, ése es, sin dudarlo, el de Nelson Mandela.
Estuvo acertada ayer la escritora surafricana Nadine Gordimer, Premio Nobel de Literatura en 1991: «Un hombre que luchó por la libertad humana con un enorme costo personal».
La imagen de júbilo de su familia, de sus seres queridos, lo expresa todo, los valores de una vida, de un compromiso, de un conjunto de referencias que calan hondo en el corazón y en el alma de la humanidad. Todavía hoy, a sus 90 años, recordar a Mandela es abrir la ventana a la esperanza, a la pacífica convivencia entre pueblos y naciones. Su legado no pasará, no quedarán en balde los 26 años de encarcelamiento…
Su credo alcanza a todos, sin discriminación de razas, sexo o condición económica. La comunidad internacional se descoló ayer en interminables elogios hacia su figura. José Luis Rodríguez Zapatero subrayó su «servicio de la vida, de la libertad, de la paz y de la reconciliación», cuatro pilares que deberían guiar la política de extranjería de la Unión Europea a la hora de planificar la regulación de ilegales, el reagrupamiento de familias, el internamiento hasta 18 meses durante el periodo de repatriación o, simplemente, a lo largo de las políticas de cooperación, ayuda al desarrollo e incentivación económica (las condonaciones del G8, por ejemplo que no llegan) que son la base de esa alma libertaria que nos entrega Mandela.
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