El 'dentista de los pobres' fue detenido por estafa ya en 2004 y tiene quejas por malas prácticas

Deia, Gessamí Forner, 17-07-2008

bilbao. Fulgencio Engaga, conocido como el dentista de los pobres y detenido el miércoles pasado acusado de estafar a inmigrantes, no tiene credenciales de odontólogo y ciudadano ejemplar. Como estafador es reincidente y sobre él pesan varias quejas por mala praxis, una de las cuales será presentada mañana ante el juzgado de lo Civil de Bilbao, avanzó ayer el despacho de abogados del afectado. En septiembre de 2004, agentes de la Policía Nacional ya detuvieron a Engaga en Madrid por engañar a inmigrantes irregulares a los que ofrecía un contrato de trabajo inexistente a través de una ONG falsa a cambio de dinero, como presuntamente ha hecho estos últimos tres años en Bilbao.

Y ahí no terminan las fechorías del odontólogo: la Policía Nacional se incautó entonces de 400 dólares falsos, tampones de las empresas ficticias utilizadas para ofrecer empleo, permisos de trabajo y residencia falsificados, material informático de última generación, como escáners e impresoras sofisticados, y recibos de transferencias internacionales, procedentes de EE.UU., Malasia y Corea del cobro de dinero de la estafa conocida con el nombre de cartas nigerianas, un timo en el que una persona africana se hace pasar por un refugiado político que necesita dinero para invertir en productos químicos para decolorar el dinero (inexistente) que el refugiado sacó de su país.

La de Engaga se trata de una historia turbia. En la tarde de ayer llamó a la redacción de este periódico para ofrecer su versión, que fue solicitada por esta redactora cuando su arresto fue público pero a la que él no contestó. Ayer sí quiso explicarse y su valoración podría resumirse con la siguiente frase: “Yo no soy nadie”, dijo el odontólogo tras calificar de “racista” a la coordinadora de ONG de ayuda al inmigrante Harresiak Apurtuz y añadir que tanto la coordinadora como la Policía Nacional “tienen el talento necesario para fabricar las pruebas condenatorias”. Según él, es “inocente”.

Sin embargo, tras ser interpelado sobre su detención en 2004 intentó escabullir la respuesta: “No sé exactamente cómo están las cosas”. Tras repetir varias veces la pregunta reconoció que no ha sido absuelto, “ni condenado”, y que no sabía si el juicio se ha celebrado. En una vista oral el imputado debe comparecer ante el juez. Su esposa, Rosaura Consuelo M.M., también está acusada por los mismos hechos.

Engaga culpó a su ex secretaria de la detención. “Quería seguir trabajando con nosotros pero hay ciertos lujos que no me puedo permitir”. Sin embargo, la ex secretaria, Miren Karmele, explicó a DEIA que el dentista se había comprometido a contratarla y que la tuvo trabajando sin cotizar en la Seguridad Social, hasta que decidió marcharse. Su pareja se había convertido en paciente de Engaga, quien le hizo una avería en la boca. “Le ha dejado sin dientes y desde hace siete meses sigue una dieta de líquidos”, manifestó.

La pareja pidió presupuesto a varios dentistas y finalmente escogieron a Engaga tras leer un artículo de prensa en el que narraba la vertiente solidaria de la clínica. Le pagaron 14.000 de los 16.380 euros a tocateja, ella se empleó como secretaria y Engaga le arrancó a su compañero 16 dientes para colocarle 16 implantes, que se le infectaron. Ahora el paciente tiene problemas físicos (derivados de su alimentación a base de papillas, ya que los implantes le tuvieron que ser retirados) y por el estado anímico que le ha provocado su situación.

Otra paciente ha presentado una reclamación al Colegio Oficial de Odontólogos de Bilbao. Carolina Maldonado reconoció ayer que su paso por la clínica de Engaga le ha provocado “muy malos ratos”. Fue a colocarse una ortodoncia pero, “por error”, le arrancaron dos muelas y luego le aconsejaron que se pusiera dos implantes. “¡Y que yo debía costearlos!”, afirmó. Las muelas que le arrancaron estaban sanas, pero Engaga le dijo que para recolocar los dientes necesitaba ese espacio.

Maldonado es chilena, trabaja como camarera pero no tiene los papeles en regla. Acudió a la Clínica Euskodental, en la calle Juan de Garay, después de que otras clínicas la rechazaran por estar indocumentada. Su asistenta social le sugirió la clínica de Engaga.

El tratamiento que está siguiendo (la colocación de unos brackets) le ha costado 2.362 euros, que acabará de pagar en unos meses. “He perdido dos muelas y estoy perdiendo el dinero. El tratamiento ha sido horrible pero no puedo dejarlo porque llevo los brackets y no tengo dinero para cambiar de dentista”. Ha solicitado la ayuda del Colegio de Odontólogos, pero aún no ha recibido respuesta.

Las declaraciones

“Harresiak Apurtuz y la Policía tienen el talento suficiente para fabricar pruebas en mi contra”

fulgencio engaga

Dentista e imputado

“Ha dejado a mi pareja sin dientes y desde hace siete meses sigue una dieta líquida”

miren karmele

Pareja de un paciente afectado

“He perdido dos muelas y el dinero; el tratamiento ha sido horrible”

carolina maldonado

Paciente afectada

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